Opinión

La contaminación, 
por demagogia

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Estamos contaminados por culpa de la demagogia.

Hay 600 mil coches más que comenzaron a circular todos los días debido a una resolución equivocada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Llevamos tres días respirando veneno, con dolores de cabeza y recomendación de no salir a la calle porque hay demasiados coches en circulación.

Al mismo tiempo que la Corte autorizó, desde el 2 de julio pasado, que todos los coches pueden circular sin importar de qué año son, en la Ciudad de México se realizan 12 megaobras con el consecuente hacinamiento vehicular.

El tráfico y las obras nos ahogan. Eso explica el pésimo humor que nos aqueja y la tendencia a verlo todo mal.

Dice la Comisión Ambiental de la Megalópolis que la contingencia se ocasionó por una intensa radiación solar que ha provocado fuerte concentración de ozono.

Que no nos cuenten. Tenemos los días más contaminados en 14 años y en ese periodo han habido radiaciones solares intensas en muchas ocasiones.

La crisis ocurrió ahora y no antes, cuando hay más de medio millón de coches adicionales que transitan por las arterias de la ciudad.

Esta contingencia ambiental, única en 14 años, es producto de la radiación solar combinada con la contaminación que producen 600 mil coches más que se metieron a circular por obra y gracia de la demagogia.

El jefe de Gobierno había impuesto medidas más restrictivas a la circulación vehicular y la Corte las consideró violatorias al artículo 1 de la Constitución, pues “establece un criterio de distinción no justificable respecto de personas que se encuentran en idénticas condiciones”.

Por defender el derecho de una minoría, la Corte desatendió el interés general y nos tiene, a automovilistas y peatones, respirando un aire sucio por exceso de ozono.

Es el problema del populismo judicial: se erigen como defensores de los dueños de coches viejos (a quienes se les prohibía circular únicamente un día a la semana), y dan al traste con la calidad del aire que afecta a absolutamente toda la ciudadanía.

La demagogia es un mal que cobra muy rápido. Y lo estamos padeciendo con una contaminación que nos aplasta después de haber tenido un par de mañanas espléndidas, gracias a la generosidad de la naturaleza con los habitantes del Valle de México.

Ahora cualquier coche que pase la verificación puede circular todos los días. En teoría suena bien, pero no se corresponde con la realidad que vivimos en la metrópoli.

Muchos verificentros se han convertido en cotos de corrupción pues hay que pagar para pasar, en caso de que el vehículo no pase el examen. “Aquí pasa por que pasa”, dicen algunos letreros a la entrada de esos talleres.

Así vemos en las calles a microbuses, autos viejos y camiones que sueltan verdaderas ráfagas de contaminantes por sus escapes, pues 'pasaron la verificación'.

Es urgente que la Corte revise su sentencia, pues afecta a la mayoría en beneficio de una minoría, y por esa demagogia judicial nos tiene a todos respirando mierda.

Twitter: @PabloHiriart

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