Opinión

La comunicación del Papa Francisco. Así en la tierra, como en el cielo

 
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Papa. (Cuartoscuro)

En memoria de Umberto Eco

La reciente visita del Papa Francisco a México fue motivo de gran satisfacción. Como todo viaje papal con implicaciones globales suscitó algunas polémicas y anunció buenas nuevas en una iglesia Católica muy urgida de sacudimientos dentro de su admirable continuidad secular.

Francisco demostró ser un enorme líder espiritual y terrenal que predica con el ejemplo y comunica bien; tiene cultura, sensibilidad y gran carisma; es un buen político, con visión de futuro; con su maravillosa sonrisa transmite dulzura y cariño a la población, pero habla fuerte cuando se requiere y está al tanto de las necesidades y limitaciones de su grey.

Los medios nacionales e internacionales cubrieron ampliamente los 5 días de la visita. En la TV nacional Milenio y en particular Canal 11 reunieron a excelentes comentaristas conocedores de la temática religiosa, política y social; me gustaron en particular los análisis de Bernardo Barranco, Roberto Blancarte y el Padre Alejandro Solalinde.

Su discurso en Catedral me pareció saludablemente provocador, llamando la atención a cardenales, obispos y curas de a pie sobre el papel que debe desempeñar el clero a todos los niveles en la atención a las necesidades religiosas y de índole material y espiritual.

La exhortación a superar complicidades de ayer y hoy con el poder político, económico y criminal en detrimento de las mayorías y sobre todo de los pobres, los excluidos y los marginados fue contundente; así como la urgencia de dirimir abiertamente los conflictos y diferencias internos.

Igualmente importante fue el persistente llamado a los mexicanos y a los habitantes de este mundo sobre la urgente necesidad de atender con justicia y afecto las necesidades de origen y destino del migrante dentro de nuestro país y a lo largo del planeta; mensaje importante no sólo para nuestros vecinos del norte, sino también para los europeos, que hoy enfrentan mezquinamente los flujos de refugiados que ellos mismos han desatado o contribuido a generar a través de su ambición económica y sus discutibles misiones militares en pro de “rescates democráticos”.

Debe reconocerse su personal valor para concluir su largo recorrido migrante desde la frontera sur- donde convocó a terminar con la discriminación y abandono secular a la población indígena, con toda su rica diversidad cultural- hasta Ciudad Juárez, en la frontera norte, que a la vez que recuerda al indígena presidente (¿Cuánto hace que no tenemos otro en México?) denuncia las frustraciones, injusticias y maltratos de nacionales y centroamericanos que no encuentran forma de satisfacer en casa sus aspiraciones , ni de desarrollar sus talentos, y que suelen encontrar explotación y discriminación en su recorrido, más que cristiana caridad y reconocimiento a su aportación a la riqueza de la región o del país receptor.

En Juárez lamentó la explotación y asesinato de mujeres y llamó a empresarios a superar situaciones laborales que además de injustas son a la larga auto-derrotantes para la sociedad en su conjunto. Al mismo tiempo al oficiar misa en la frontera con los EUA, el Papa Francisco envió un mensaje muy claro a los católicos y los habitantes en general del país más poderoso del mundo.

En todos estos eventos y en sus recorridos mismos en modestos Papamóviles y autos pequeños, el Papa hizo gala de sencillez franciscana, frente a los excesos de la sociedad mexicana y la de otros países, acompañado siempre de un lenguaje corporal que lo llevó a convertir cada ascenso y descenso de su transporte en una oportunidad de abrazar a niños, enfermos y marginados.

Todo este mensaje en la tierra fue muy importante, aunque no respondió a las expectativas de todos los grupos: los parientes de los 43 y representantes de otros desaparecidos y victimas del crimen organizado. Tampoco a los que hubiera gustado un mensaje más fuerte en contra de los curas pederastas, la discriminación de la mujer en la esfera laboral , familiar y en la propia Iglesia Católica y sobre todo respecto al abuso y corrupción de políticos y empresarios y los altos índices de impunidad.

Sin embargo, hay que reconocer realistamente que ello no es posible en términos políticos; mucho menos cuando se trata de un Jefe de Estado y de un líder espiritual de una comunidad que tiene valores comunes, pero que tiene también valores, usos y costumbres muy diversos acumulados a lo largo de 20 siglos y que resulta más difícil de reformar o de hacer virar que un barco transatlántico.

Al Papa Francisco le gusta comunicarse no solo en la tierra sino también en el cielo. Sus charlas informales en los aviones y las indiscreciones en internet han sido reveladoras de su pensamiento personal.

Recordemos su vuelo de regreso de Brasil en 2013, sobre su incapacidad de juzgar moralmente a homosexuales; o su charla de internet sobre la importancia de que argentina no se mexicanizase.

En ocasión del vuelo de regreso de México, el Papa hizo dos comentarios importantes ante las presiones de los periodistas.

El primero, sobre la anticristiana propuesta de construcción de la muralla (y que también Cruz, Rubio y Carson han adoptado). Trump se puso el saco y aprovechó para defender su religiosidad asediada, ponerse al “tú por tú” con el Papa y atacar a México y su gobierno “que quieren seguir saqueando a los EU y han influido sobre el Papa.” Habrá que ver el impacto sobre los católicos de su país. El candidato bronco jamás reconoce las aportaciones de los migrantes; tampoco que la migración bilateral neta es hoy negativa para México y el infame regreso reciente a México de 500 mil niños nacidos en los EUA.

El segundo comentario fue sobre la posibilidad de mujeres de usar anticonceptivos si hay riesgo de contagio de Zika y de transmitir la enfermedad a sus hijos. “El evitar el embarazo no es un mal absoluto.”

Citó los comentarios precedentes de Paulo VI en los 60s sobre la justificación de monjas de prevenir la natalidad ante riesgo de violación en el Congo y el de Benedicto en 2010 sobre la viabilidad de que la prostitución masculina utilizara condón ante el riesgo de transmisión del SIDA. En seguida el Papa Francisco hizo una crítica rotunda del aborto como mal absoluto.

Tácitamente autorizó a decenas de millones de mujeres a usar anticonceptivos, práctica común en todos los países católicos. Esta declaración es típica del Papa Francisco, según un comentarista reciente del New Yorker: hacer una rotunda confirmación conservadora para dar dos pasos a delante.

¿Qué cambios provocará la visita del Papa en México? Solo el tiempo lo dirá. Esperemos que haya sacudido un poco al clero. Los demás no se han puesto el saco.

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