Opinión

La complicada paradoja del crecimiento

 
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dinero peso billetes (Cuartoscuro/Archivo)

Hoy el Inegi nos va a decir dos cosas. La primera es que la economía no está creciendo como se pensaba hace unos meses que lo haría. Estará por abajo.

La segunda será que crece más que en el mismo periodo del año pasado y que está por arriba de casi todos los bloques de países con los que comerciamos.

Durante el primer bimestre del año, la actividad económica creció en promedio en 2.3 por ciento.

Probablemente a la hora que lea este texto, ya sabrá a qué tasa creció en el trimestre completo. A la hora de escribir estas líneas no lo sé.

Sin embargo, lo que sí puedo asegurarle es que será el mejor primer trimestre de todo el sexenio, hasta ahora. En 2013, la tasa fue de 1.02 por ciento y el año pasado de 2.01 por ciento. No hay duda que estará por arriba.

Hasta allí los hechos.

Lo que hace que estemos ante una paradoja es la percepción.

Haga un ejercicio sencillo. Pregunte en su entorno más inmediato cómo ve la gente que le rodea la situación económica y verá que en general la respuesta es negativa.

Sin embargo, cuando se pregunta a los expertos, el resultado es diferente.

La encuesta mensual entre especialistas del sector privado del Banco de México señaló en su edición de mayo que el 71 por ciento de los entrevistados dijo que la economía se encuentra mejor que hace un año, mientras que sólo el 29 por ciento consideró que no es así.

El 61 por ciento consideró que el clima de los negocios mejorará en los próximos seis meses, mientras que sólo 6.0 por ciento refirió que empeoraría.

Por otra parte, 50 por ciento señaló que es buen momento para realizar inversiones, mientras que fue sólo 6.0 por ciento el que dijo que no sería así.

Pero, cuando hoy Hacienda ajuste su expectativa de crecimiento, la imagen más generalizada es que la economía va más mal.

¿Cómo conciliar la visión que deriva de los datos y su análisis con la opinión más general?

No es un tema de difusión ni propaganda, a mi parecer.

Se trata de la permanencia de los resultados favorables.

Le pongo un caso que ilustra lo anterior.

¿Cuántas veces ha escuchado en los últimos días hablar de la inflación? Seguramente muy pocas. La razón es que el crecimiento promedio de la inflación en el primer cuatrimestre del año, de 3.06 por ciento promedio anual, es el más bajo para un periodo semejante desde que hay registros.

El cambio en la perspectiva de los “mexicanos de a pie” ocurrirá cuando tengamos varios meses de crecimiento económico sostenido.

La otra paradoja es que la expectativa creada fue que podríamos crecer a tasas de hasta 5.0 por ciento. Todo indica que en el corto plazo no lo lograremos.

Le recuerdo el promedio de los últimos sexenios: De la Madrid, 0.3 por ciento; Salinas, 4.0 por ciento; Zedillo, 3.1 por ciento; Fox, 2.2 por ciento; Calderón, 2.1 por ciento.

Si en éste se lograra un ritmo de 3.0 por ciento o poco más, tendríamos el mejor resultado de los últimos dos o tres sexenios, que en el entorno internacional no es poca cosa.

La clave –lo he dicho y lo sigo creyendo– es construir las bases que aseguren el crecimiento de los siguientes 20 o 30 años y no sólo los resultados del 2015.

Twitter: @E_Q_

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