Opinión

La comedia que ha comenzado

 
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Obrador.

Como si compraran un boleto en la taquilla de un teatro donde se estrena una obra famosa, algunos analistas políticos de fuste y fusta se preguntan lo siguiente: ¿Quién teme a Liópez Obrador? Gil se apresura a responder, repantigado en su mullido sillón, que no teme a Liópez, pero no por eso deja de sorprenderlo vivamente. La última es de antología, su periódico Reforma la tomó como venía, dicho sea esto sin albur.

Al cabo de un acto plenamente democrático en el cual Liópez alcanzó la presidencia de Morena por aclamación unánime a mano alzada (¿existirán las aclamaciones que ocurren entre estruendosas silbatinas?), el flamante presidente partió a Tabasco. Allá en su patria chica, Liópez dio la salida a varias camionetas con electricistas para que reinstalen el servicio de fluido eléctrico a quienes la CFE les cortó la luz por falta de pago.

Apuntando con un dedo al infinito, Liópez dice: les devuelvo la luz. Ya había dicho que todo joven tendría, por el solo hecho de serlo, derecho a una escuela, nomás faltaba. Pronto le dará al pueblo agua a borbotones, cielo azul, vino Rioja con su jamón serrano y mejillones con galletas y crotones. ¿Cómo lo logrará este hombre sin par? Muy fácil, quitándole a los cobardes que cobran por vender sus mercancías y dándoselas al pueblo bueno. Que nadie pague ningún servicio público, que se regale la luz, el agua y, de paso, el gas, el teléfono. Todo gratis, ya estuvo bien de pagar.

Al pendiente

“AMLO regala luz”, tituló la noticia en la primera plana su periódico Reforma: “la administración de Núñez pactó con la Comisión Federal de Electricidad la renegociación de la deuda de 577 mil usuarios que acumulaban un pasivo de 9 mil 300 millones de pesos. 60 % de los morosos decidieron renegociar y pagar su deuda”. Liópez, el vengador no tan anónimo, dijo que nadie paga un peso de energía y él les conecta la luz sin costo alguno: “Nada de que van a dejar sin luz a la zona chontal de Tabasco. Eso no se va a permitir. Si cortan aquí la luz, yo voy a encabezar el movimiento para cortarle la luz a Arturo Núñez en la Quinta Grijalva”. La casa del gobernador a oscuras porque Liópez le cortó la luz sería un momento formidable de la democracia mexicana. El gobernador dando órdenes a la luz de la parafina.

Oigan a Liópez: “si quieren un arreglo, hablamos, pero nada más que tiene que ser borrón y cuenta nueva y tarifa justa”. ¿Y quién fija la tarifa? Obvio, Liópez. Usted paga ocho pesos; usted, mil; la señora de allá, quinientos, ¿estamos? El senador Adán Augusto (por sus nombres los conoceréis) anunció: “Andrés Manuel entregará las camionetas que se destinarán a los 17 municipios del estado y los dirigentes de los comités estarán al pendiente de las acciones a realizar”. El corazón simple de Gil pregunta al viento: ¿Y por qué Liópez va a Tabasco a intervenir en la vida pública y política de ese estado? Acudamos a la más refinada poesía: por sus tompiates. Lectora y lector, Gamés les anuncia lo siguiente: la comedia ha comenzado.

Ríete, payaso

Unas 15 mil personas asistieron al Zócalo a una representación al aire libre de la ópera “Payasos”. Ignorante Gilga, pensó que se trataba de la obra de una parte no menor de la vida política nacional. Mon Dieu, se trata de la gran ópera de Leoncavallo. Gamés escuchó extasiado la gran voz del tenor De la Mora. Amor, celos, tormento, crimen, el protagonista derruido por sus locas emociones cierra la estrujante escena: “La comedia ha terminado”. Gil cantó conmovido con su voz de barítono melancólico: un grande spettacolo a ventitré ore. Ah, la ópera.

Gilga les ha dicho mentiras otra vez. Puras papas: nunca ha asistido a la ópera y no piensa asistir, ni amarrado, ni bajo los efectos de un guato de mariguana. Gamés odia la ópera y opina como el escritor Bioy Casares: “cómo va a gustarme una obra en donde la personas se comunican a gritos”. Gilga se imaginó a Liópez cantando esta frase inmortal: “Ridi, pagliacci” y la gallina se le puso de piel. En fon.

La máxima de Tácito espetó en el ático de las frases célebres: “Para quienes ambicionan el poder no existe una vía media entre la cumbre y el precipicio”.

Gil s’en va

Twitter:@GilGamesX

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