Opinión

La CNTE se topa con la ley

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CNTE

Saquearon, incendiaron, agredieron, destruyeron… y fueron detenidos. Eso debe ser lo normal y no un motivo de asombro o de protesta.

La detención de cuatro líderes de la CNTE es una señal de que tampoco van a hacer y deshacer con la legalidad, como ocurrió con la educación durante años en estados atrasados en buena medida por culpa suya.

Se le acabó la fiesta a la Coordinadora, y no tenía porqué prolongarse más.

Desde que hubo un cambio en la SEP, se terminó con “negociaciones” a la ley y el chantaje de grupos violentos escudados en banderas del magisterio.

Es falso que se trate de un atentado contra los derechos humanos, como dicen sus defensores, sino el cumplimiento de órdenes de aprehensión contra cuatro vándalos por cometer delitos que ameritan entre tres y 40 años de prisión.

Los detenidos habían participado en la toma de la Junta Distrital Electoral de Tehuantepec.

En la toma de instalaciones y bloqueo en la refinería Antonio Dovalí, en Salina Cruz, Oaxaca.

También tomaron el centro de distribución y almacenamiento El Tule, de Pemex, en la capital del estado.

Atacaron y dañaron las instalaciones de la Octava Región Militar en la ciudad de Oaxaca.

Participaron en el robo y destrucción de diez mil libros de texto gratuitos, propiedad de la Secretaría de Educación Pública y destinados a los niños.

Se robaron componentes de las cámaras C-4 que había instalado el gobierno estatal para vigilar la seguridad de la capital.

Tenían órdenes de aprehensión emitidas por jueces federales y locales por esos y otros delitos.

Y querían, encima de todo eso, que no les pasara nada. Que la impunidad histórica con que se han conducido se prolongara hasta el infinito.

La CNTE alega ahora “desaparición forzada” de sus cuatro integrantes, y seguro tendrán el eco de algunos políticos y medios de comunicación que persiguen los mismos intereses que la CNTE: que al país le vaya mal.

Desde hace tiempo debió haberse actuado contra el vandalismo de la Coordinadora, pues son los responsables que un par de generaciones de niños oaxaqueños estén condenadas a trabajos inferiores, a la servidumbre, porque la CNTE les privó de una enseñanza digna.

Los líderes de la CNTE le han hecho demasiado daño a la infancia mexicana. Ellos tienen a sus hijos en escuelas privadas, porque saben perfectamente la atrocidad que están cometiendo contra la niñez pobre de Oaxaca.

Ya se les quitó el privilegio de decidir sobre los ascensos y escalafones para los maestros en los estados que controlan.

Se les descuentan los días que faltan injustificadamente, se somete a exámenes de evaluación a sus integrantes, y se les quitó el control del sistema de pagos a los maestros en la entidad.

Bochornoso resulta ver a políticos que piden alianzas electorales con la CNTE, y que salen a defender a los vándalos detenidos, cuando al fin se impone una racionalidad al sistema educativo que estaba en manos de truhanes y delincuentes.

Twitter: @PabloHiriart

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