Opinión

La CNC y su líder, milpas secas

Al inicio del año, el presidente Enrique Peña Nieto comprometió una reforma profunda del campo mexicano en la que se suponen ya trabajan diputados y senadores.

El compromiso es tener lista la reforma constitucional al campo antes de finalizar el año, no sólo para garantizar mejores condiciones de producción, sino también la independencia alimentaria de la que carece México.

El caso es que, a diferencia de otras reformas en donde los actores principales se han movilizado, la muy poderosa (¿?) Confederación Nacional Campesina (CNC) que encabeza el senador Gerardo Sánchez, no ha dicho ni pío, dejando la responsabilidad a los legisladores que
-muchos de ellos- sólo conocen el campo por los libros de texto.

Sánchez no ha hecho la tarea. De hecho, el dirigente anda más preocupado por maniobrar políticamente para dejar como su sucesor a un delfín, Humberto Cota, que por aportar a la reforma constitucional comprometida.

De hecho, la estrella de Sánchez se ha venido apagando por sus arranques de soberbia y una historia personal de poca lealtad para sus compañeros y aún quienes lo han impulsado en su carrera política.

Quizá por ello también la relación con el dirigente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, se ha enfriado y desde el CEN tricolor no lo toman como un interlocutor serio.

Lo malo del asunto es que, una vez que se tenga la reforma lista, los primeros en protestar serán los cenecistas --los que trabajan el campo, no los que cobran por decir que trabajan para el campo.

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Erik Legorreta, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Petróleo (Amipe), salió al paso de la posición que ha tomado el PRD respecto a la reforma energética y la discusión de sus leyes secundarias.

“El PRD ha emprendido acciones para tratar de espantar inversiones y capitales extranjeros. Si su diagnóstico es que la reforma energética conlleva incertidumbre jurídica para la inversión, ¿por qué no fortalecerla vía la legislación secundaria con las propuestas que el propio PRD promovió públicamente?”, cuestionó.

Legorreta aseguró que “en lugar de espantar capitales, la izquierda podría centrar sus esfuerzos en la construcción de mecanismos legales para que esas inversiones se concreten en asociación con capitales nacionales. El que la industria nacional no quede como subcontratista, depende de esa batalla”.

Tiene razón, pero a ver quién es el bueno que se echa ese trompo a la uña.

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Por cierto que los senadores de las comisiones de Energía y Estudios Legislativos Primera, que discuten los dictámenes de las leyes secundarias en energía, decidieron trabajar sábado y domingo para cumplir con los plazos que ellos fijaron.

Así que los tacos de barbacoa serán llevados al Senado el fin de semana. Por cierto, la reunión de las comisiones comenzará hoy a las dos de la tarde, para que los legisladores tengan tiempo de ver el juego de México sin distracciones.