Opinión

La clave, restaurar la credibilidad

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El presidente Enrique Peña Nieto (Cuartoscuro)

Siguen los cambios. Pareciera que, al paso de los meses y las semanas, finalmente el gobierno federal está haciendo frente al tema de la percepción del conflicto de intereses que se detonó por el caso 'casa blanca'.

Bien lo refirió el presidente Peña: existe la percepción de que la casa de Las Lomas así como otros inmuebles relacionados con el Grupo Higa, dan lugar a un conflicto de intereses.

Es muy positivo que el propio presidente lo haya reconocido de manera explícita.

Defendió, como era de esperarse, que la realidad es que no hay tal.

Pero, como lo relevante no es el hecho sino su percepción, es de gran relevancia que haya pedido al nuevo secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, que un grupo independiente de expertos audite la investigación que hará respecto a este hecho.

No se conoce aún la composición de este grupo, pero lo deseable es que sea formado por personas sin ningún cuestionamiento y que el resultado vuelva a dar credibilidad al presidente.

En este caso, tan importante como lo que es, resulta lo que parece, y es importante que, si no hay conflicto de intereses, sea acreditado por un grupo independiente y con plena credibilidad.

Las acciones ejecutivas anunciadas ayer por el presidente Peña tienen la virtud de que son concretas y no requieren aprobación del Congreso. Pueden ser verificadas en el corto plazo en función de sus resultados y no hay manera de darles la vuelta.

Si se suman estos cambios a la legislación anticorrupción que acuerden los partidos en el Congreso durante este periodo ordinario de sesiones, estaremos ante el cambio más importante que se haya emprendido en México en materia de combate a la corrupción en el servicio público en décadas.

Y tendremos otro de los cambios estructurales que va a tener impactos en el largo plazo.

Por ejemplo, hoy sería inimaginable la vida pública de México sin las instituciones de transparencia y el IFAI.

Espero que dentro de pocos años sea también una parte esencial de nuestra cultura política la declaración de posible conflicto de intereses y los códigos de ética del servicio público, que vayan más allá de las normas legales.

La determinación que ayer comunicó Peña parece inscribirse en la secuencia de decisiones que comenzó hace unos días con el informe de la PGR respecto al caso Iguala, la determinación de recortar el gasto público y ahora la decisión en torno al caso de las propiedades asociadas con Grupo Higa.

Se requiere, sin embargo, que se tomen más decisiones para darle cauce claro a la marcha del país.

Una de las más relevantes es el cambio de equipo.

El presidente Peña sabrá mejor que nadie quién sí funciona y quién no.

En esta nueva etapa del gobierno que apenas empieza a definirse, probablemente se requieran perfiles diferentes.

El presidente debe saber que antes de amistades y lealtades está el interés nacional, y que esta etapa de la gestión pública probablemente requiera cambios que refresquen al equipo.

Pueden ser muchos o pocos, pueden ser en tareas esenciales o no tanto, pero hay un desgaste personal de diversos integrantes que ya no puede ser un pasivo para el gobierno.

Twitter: @E_Q_

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