Opinión

La clave no es el gasto, sino el superávit

 
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La clave no es el gasto sino el superávit.

La semana pasada la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Ingresos y agregó 51 mil 380 millones de pesos a los ingresos presupuestales del sector público previstos para 2017, que tenía calculados Hacienda.

¿Cuáles serán las consecuencias de esa decisión?

Hay que tomar en cuenta que aun y cuando se llama Ley de Ingresos la norma aprobada, en realidad se trata de un Presupuesto que estima lo que va a obtenerse en 2017.

Y, como todo estimado, está sujeto a contingencias.

¿Cómo se comparan en el pasado los ingresos previstos con los que realmente se han captado?

La realidad es que, en contra de lo que seguramente se cree, la Ley de Ingresos ha subestimado sistemáticamente el monto obtenido.

Veamos simplemente lo que pasó a lo largo de los primeros años de esta administración.

En 2013 se presupuestaron ingresos equivalentes a 22.3 por ciento del PIB y lo obtenido al final fue 23.6 por ciento. La subestimación fue equivalente a 1.3 puntos del PIB o 209 mil millones de pesos, así que no fue poca cosa.

En 2014 se esperaba 22.1 por ciento del PIB y se obtuvo 23.1 por ciento. Ese punto porcentual de diferencia significó 172 mil millones más.

En 2015 otra vez la diferencia fue de 1.3 puntos porcentuales, equivalentes a 235 mil millones de pesos.

Para 2016 en virtud de los cuantiosos remanentes de operación del Banxico, el sector público obtendrá 500 mil millones de pesos adicionales a los aprobados por el Congreso el año pasado.

Es decir, aunque sigo pensando que, por prudencia, hubiera sido mejor no sumar recursos adicionales (al menos no más de los 20 mil millones de pesos adicionales provenientes de los ingresos petroleros), tampoco creo que esa adición cambie significativamente el escenario de las finanzas públicas para el próximo año.

De hecho, en el estimado el endeudamiento neto del gobierno federal sólo aumentó en cinco mil 393 millones de pesos, 1.1 por ciento.

¿Por qué se han subestimado los ingresos presupuestarios a lo largo de los años?

Me parece que hay fundamentalmente dos razones.

La primera es que Hacienda, al menos a lo largo de todo este siglo, ha tendido a realizar estimaciones conservadoras de la recaudación. Se ha preferido pecar por calcular menos que equivocarse estimando más. Y pese a ello, la deuda ha crecido fuertemente.

La segunda es que, en términos generales, no se ha estimado adecuadamente el efecto de los cambios fiscales que han cerrado espacios de elusión y de evasión, particularmente en los últimos años.

Este hecho se expresa en que los ingresos tributarios pasaron de 8.4 por ciento del PIB en 2012 a un estimado de 13.5 por ciento para este año. Es decir, los cambios fiscales instrumentados en esta administración dieron 5.1 puntos porcentuales adicionales del PIB, lo que a precios actuales son 977 mil millones de pesos, una cifra que ni los escenarios más optimistas anticipaban.

Me parece que lo relevante en las finanzas públicas y lo que atenderán las calificadoras de la deuda es el desempeño del balance público y no los niveles absolutos de ingresos o gastos.

La clave será cumplir con el superávit primario de 0.4 puntos porcentuales del PIB, evitando que el gasto se salga de control a lo largo del próximo año.

Twitter: @E_Q_

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