Opinión

La clave: la inversión privada

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Industria automotriz

Más allá de lo que suceda con las finanzas públicas en este año, lo determinante del comportamiento de la economía es la expectativa del sector privado, principalmente de los empresarios.

A veces se nos olvida, pero de acuerdo con los datos del INEGI, la demanda interna generada por el sector público equivale en números redondos a 20 por ciento del total mientras que la del sector privado llega al 80 por ciento o poco más.

Claro que no toda la demanda del sector público tiene el mismo efecto en la economía. Los salarios que se pagan a los maestros que no dan clase por estar en marchas y plantones, no tienen el mismo impacto que los recursos destinados a proyectos que van a permitir que haya también inversiones privadas y a la larga a aumentar la productividad del país.

Sin embargo, con mucho, el componente más importante de la demanda interna de la economía es el consumo privado, que tiende a ser más estable que la economía en su conjunto.

El crecimiento que ha tenido en los dos últimos años es de 2.3 por ciento anual real en promedio. Y, por ejemplo en el lustro previo a 2012, la tasa fue de 2.0 por ciento. Aún más, en el periodo de 2000 a 2014, la tasa promedio fue de 2.7 por ciento. Es decir, las fluctuaciones que tiene son relativamente menores.

En contraste, la inversión privada es altamente sensible a las fluctuaciones de la economía y a la expectativa de los agentes económicos. En los dos años que terminaron en el tercer trimestre del año pasado, apenas creció 1.3 por ciento anual en promedio.

Pero, por ejemplo, de 2000 a 2014, la tasa media anual fue de 3.1 por ciento, pero con grandes fluctuaciones.

Entre 2008 y 2009, tuvo una caída acumulada de 12 por ciento. Pero, en contraste entre 2010 y 2012, tuvo un incremento de 24 por ciento.

El factor determinante de las variaciones de la economía es principalmente la inversión privada.

Y, como se sabe desde hace mucho tiempo, esa inversión depende fuertemente de las expectativas y éstas a su vez son influidas por la confianza. Otra vez la confianza.

Vea usted cuando se elabora un plan de negocios, desde el más pequeño changarro hasta la empresa más importante, se requiere siempre definir alguna expectativa del crecimiento del mercado, y en éste cálculo, siempre está presente una expectativa en la que influye el ánimo.

Por esa razón, cuando se habla de la recuperación de la confianza no estamos hablando exclusivamente de un tema de orden social o político, sino del comportamiento de la economía.

Los volúmenes de inversión requeridos para dinamizar la economía mexicana nunca van a hacerse efectivos mientras el sector privado no tenga confianza.

En este momento, ésta tiene que ver fuertemente con el tema del Estado de derecho.

Los inversionistas saben que el entorno internacional no es controlable, pero sí el cumplimiento de la ley.

Si el Estado, que no sólo el gobierno, no logra un cambio efectivo en la percepción respecto a su disposición y capacidad para hacer cumplir la ley, va a ser difícil que la inversión crezca lo necesario.

Twitter:@E_Q_

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