Opinión

La buena, la mala
y la peor

 
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Aurelio Nuño (Cuartoscuro/Archivo)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó en su periódico El Universal una buena noticia: el sector juvenil del PRD solicitó a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), 32 permisos para ejercer los derechos relativos al autoconsumo de mariguana con fines recreativos.

Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: esta solicitud quiere decir que en el perredismo no todo huele a naftalina, esas bolitas con las cuales Los Chuchos guardaron en el desván el frac con el que se casaron en el templo. Cuentan que de vez en vez, Zambrano, Ortega, Navarrete et al suben al desván, abren el baúl de sus recuerdos y con los ojos llenos de lágrimas miran el frac y dicen: qué tiempos aquellos, señor don Simón.

Gil no duda ni por un segundo que cuando Los Chuchos se enteraron de la iniciativa del sector juvenil del PRD se miraron con los ojos de plato y se quejaron como Fernando Soler en Juventud desenfrenada: ah, muchachos de porra.

La solicitud de los jóvenes perredistas, explica Sergio Leyva, secretario de asuntos juveniles del partido, busca que las negativas de Cofepris se trasladen al amparo y al concederse esto como ocurrió en el caso Smart, cause jurisprudencia.

Por su parte, Mondragón y Kalb, comisionado nacional contra las adicciones, a duro y dale: la mariguana sí hace daño. Doctor, por vida de Dios, nadie ha dicho que la mariguana sea inocua, se trata más bien de entender que la prohibición no salva a nadie de sí mismo, el que pueda y quiera fumarse un bosque de mota, lo hará, con la agravante de que podría terminar en la cárcel por fumar. En fon.

La vieja guardia
Ésa es la buena; la mala noticia es que Alejandro Sánchez Camacho, secretario de acción política del PRD, afirma a pie juntillas que el secretario de Educación utiliza la bandera de la educación para promover su candidatura presidencial.

Lectora, lector, por piedad, tómenle la presión a Gilga porque seguro se le fue al techo: 190/100. Resulta que cumplir con las obligaciones del empleo por el cual le pagan a un funcionario público lo convierte en un político que hace campaña adelantada, o como se llame. Gamés se mordió los nudillos: integrantes de la dirigencia nacional perredista pidieron la renuncia de Aurelio Nuño. Oigan al señor Sánchez Camacho: “el funcionario federal no tiene ningún interés por la educación de los niños. Más bien parece que es un gendarme de la educación pública que sólo busca posicionar su imagen para el 2018 (…) Nuño tiene la encomienda de acabar con el movimiento democrático magisterial agrupado en la CNTE”.

A Gamés le va a dar algo. El secretario de acción política perredista considera que los maestros-asaltantes de la CNTE agrupan al movimiento magisterial democrático. Dios de bondad. Si Gil pudiera condenaría al señor Camacho a terminar la secundaria, primero, y luego a purgar una condena consistente en leer un libro, cualquiera, da igual.

Con ese castigo, Sánchez Camacho intentaría quitarse la vida. Es que de veras, así no se puede.

Tocan a la puerta
Señores y señoras perredistas del consejo nacional: ustedes piensan como ancianos y defienden sus privilegios como maestros de la CNTE.

El PRD no estaría condenado a convertirse en un minipartido si le abrieran la puerta a los jóvenes. ¿Qué dirá de todo esto el flamante presidente perredista Agustín Basave, Basave a caballo?

Aplausos
La peor de todas: después de que Liópez fue nombrado presidente de Morena por aclamación en un acto democrático sin precedentes, Liópez incorporó de inmediato a su equipo de campaña al Comité Ejecutivo Nacional del partido. A esto se le llama sovietizar a la Morena. Gil cantó de felicidad: hagan una rueda, hagan una rueda. La bala baila la bala y la tienes que bailar, porque si tu no la bailas te la pueden disparar. Dios de bondad, la verticalidad complaciente: Bertha Luján: aplausos.

Yeidckol Polevnsky: aplausos. Alejandro Esquera Verdugo: aplausos.

César Yañez: aplausos. Héctor Vasconcelos: aplausos. Ellos y ellas son el hueso duro de roer de Morena, los insobornables y también los imperdonables.

A la palabra contrapeso se le escondió debajo de la alfombra de uso rudo que pisan los militantes de Morena; las palabras equilibrio de poderes fueron arrojadas al cesto de la basura (ah, una voz pasiva).

Señoras y señores: con ustedes, la izquierda mexicana realmente existente. La parajoda de la vida: la izquierda en México se encuentra a la derecha. Definitivo: estamos locos.

La máxima de Ernesto Sabato espetó dentro del ático de las frases célebres: “Las oraciones, esa locura de creerse escuchados”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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