Opinión

La bomba magisterial

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Escuela

Decenas de miles de niños mexicanos no tienen quién les enseñe. Para 2018, cuando Enrique Peña Nieto termine su sexenio, ya no serán miles, sino superarán el millón. Gran paradoja: quien en su campaña electoral propuso la educación de calidad para todos como uno de sus cinco grandes compromisos para cambiar al país, está fracasando. En mayo de 2012 dijo que cada mexicano puede y debe tener más oportunidades para escribir su propia historia de éxito, pero lo único que va a suceder al final de su administración es que su cruzada por la educación habrá sido una fantasía. Lo peor de todo es que no hay remedio.

No es consecuencia de la reforma educativa. Tampoco de los esfuerzos de la contrarreforma que se da en el sur del país. No tiene que ver con la falta de clases por las movilizaciones, ni con los tabuladores salariales. Si fuera por esas razones, el problema se resolvería. Con dinero, decía el legendario político Fernando Gutiérrez Barrios, todo es más barato. Es un problema que heredó de dos sexenios panistas que no vieron que la bomba magisterial iba a explotar cuando los alcanzara la demografía. Cada año, a partir de este ciclo escolar, el déficit de maestros en las escuelas de educación básica irá aumentando exponencialmente.

De acuerdo con los reportes de las autoridades educativas estatales a la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente, hay una carencia de maestros en forma creciente porque cada vez es menor el egreso de maestros de las normales o las instituciones privadas –de donde sale 53.9 por ciento y 38.8 por ciento de los educadores, respectivamente–, los bajos porcentajes en los concursos para ingresar a la plantilla magisterial y, no menos importante, el alto número de licencias por comisión sindical y el desvío al desempeño de funciones administrativas, que llegan a ser, estos dos últimos rubros, hasta del 15 por ciento de la plantilla. Pero aun si se resolvieran estas distorsiones sindicales, no hay forma de enfrentar la demografía.

Los altos índices de bajas por pensión superarán cada año del resto del sexenio el ritmo con el cual se pueden ir sustituyendo a los maestros que terminan su ciclo docente. Los datos oficiales, que no son públicos, establecen que a la oferta de maestros decreciente en cada ciclo escolar, se le suma en forma negativa el número de maestros que dejan de dar clases, calculado en 4.03 anual. De esta forma, la oferta de maestros para 2014-2015 es de 487 mil 962, con un déficit de cinco mil 896; el ciclo 2015-2016 presentará una oferta de 473 mil 938 maestros con un déficit de 18 mil 167; el ciclo 2016-2017 tendrá 460 mil 190 maestros con un déficit de 30 mil 238; y el último ciclo del sexenio, 2017-2018, tendrá un déficit de 42 mil 139 maestros de una oferta de 445 mil 955.

Si el cálculo de las autoridades educativas federales es que cada maestro atiende a alrededor de 26 alumnos –en los estudios que están en poder del secretario de Educación, Emilio Chuayffet, no se incorporaron ni maestros ni alumnos de las escuelas del Consejo Nacional de Fomento Educativo, que es un organismo descentralizado–, el déficit escalará de la siguiente manera: 153 mil 296 niños no tendrán quién les dé clases en el presente ciclo; 472 mil 342 no tendrá acceso a ningún docente en el ciclo 2015-2016; para el de 2016-2017 esa suma se elevará a 786 mil 188; y para el último ciclo del sexenio, 2017-2018, la cifra se situará en un millón 95 mil 614. Bajo esta tendencia, el próximo presidente tendrá un problema más agudo y una conflictividad social que se elevará de manera galopante y peligrosa. Cientos de miles de niños sin profesores, ¿qué harán?,¿dónde terminarán?

De acuerdo con los informes de la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente, las áreas donde se registra el mayor déficit de maestros es en preescolar-indígena, primaria, primaria-indígena, telesecundaria y tecnología, lo que dibuja los niveles socioeconómicos de los sectores donde será el mayor impacto. Los grupos sociales más marginados son también los más excluidos. Quienes menos posibilidades tienen hoy en día de acceder al mercado laboral, serán también los que queden desenganchados de manera, visto en el diagnóstico actual, permanente.

Los reportes que se entregaron al secretario Chuayffet son cuantitativos. No incluyen otro tipo de valoraciones cualitativas, como sí lo hace el Estudio Internacional sobre la Enseñanza y el Aprendizaje, cuyo capítulo México fue presentado este miércoles. El estudio afirma que nueve de cada diez maestros dicen que recibieron un curso de capacitación o actualización, pero aclara también que de acuerdo con los directores de las escuelas, la mitad de sus maestros no están capacitados para dar clases y 25 por ciento de ellos tampoco se sienten preparados para ejercer sus funciones.

El candidato Peña Nieto dijo en mayo de 2012 que la educación era fundamental para construir un México incluyente, seguro y competitivo. El presidente Peña Nieto no sólo quedará lejos de aquello que prometió, sino que los resultados serán totalmente contrarios a lo que ofrecía concretar. No fue su gobierno quien causó el daño original, pero continuó en la ceguera de las administraciones panistas que nunca vieron la bomba magisterial que les iba a explotar para actuar en consecuencia. Es decir, no será culpable de la tragedia, pero sí responsable.

Twitter: @rivapa

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