Opinión

La bomba del IPN…
¿y dónde está el piloto?

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Imagen Emilio Chuayffet Chemor.

La Secretaría de Educación Pública sigue la política del “dejar hacer, dejar pasar” en la crisis del Instituto Politécnico Nacional, y cuando haya que meter freno a todo lo que están concediendo, el asunto se habrá convertido en un problema político nacional.

Chuayffet parece actuar ante el desmoronamiento del IPN de una manera similar a como lo hizo en Chiapas cuando era secretario de Gobernación, y le reventó Acteal.

Como la crisis interna del Politécnico se va a convertir en una crisis política por la inacción de la SEP, el titular de esa dependencia dirá que ya no es asunto suyo. Que rebasa su ámbito de incumbencia y que lo arregle otro.

Lo que viene en el Politécnico se puede advertir con claridad: una bomba para la gobernabilidad. O la cesión de ese Instituto a Morena y grupos radicales que consumarán la pauperización de una gran casa de estudios a la que México y un buen número de mexicanos le deben mucho.

Hasta ahora los estudiantes de la Asamblea General Politécnica no han tenido conversaciones con funcionarios de la SEP, más que en las plenarias donde la representación de la secretaría ha cedido en todo y le da manga ancha a las autoridades del Poli para negociar.

El piloto, Emilio Chuayffet, brilla por su ausencia. Se ha zafado del problema.

La problemática del IPN debió ser resuelta desde hace meses por la SEP, y lo único que se ha hecho es ceder y conceder.

Ayer publicamos que en siete meses han caído 30 directores de escuela, de las 44 que hay en total.

Hoy los representantes de la Asamblea dicen –ver nota en esta edición de EL FINANCIERO– que no están conformes con la caída de los 30 directores. Se les hace poco. Quieren que sean destituidos para que no vuelvan a trabajar en esa casa de estudios.

Como se trata de un movimiento político, auspiciado entre otros por el partido Morena, la presión no va a cesar hasta que estalle una crisis que ponga contra la pared al gobierno, o hasta que les entreguen el Politécnico.

Dice la vocera de la Asamblea General que con el movimiento buscan que las autoridades del Poli y los directores de escuelas sean electos por toda la comunidad.

O sea, “que votaran también (además de los estudiantes) los docentes y el personal de apoyo, como los administrativos, y que los votos sean contados por los estudiantes”.

Hacia esa locura se enfila el Instituto Politécnico Nacional, ante la mirada indiferente de la Secretaría de Educación Pública.

Viene una crisis mayor. Y que no digan que los tomó desprevenidos.

Twitter: @PabloHiriart

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