Opinión

La batalla por la competitividad

C.P.C. Armando Nuricumbo Ramírez*

Además de las reformas estructurales, nuestro país requiere acelerar el paso para incrementar la competitividad de las empresas mexicanas, especialmente de las pequeñas y medianas.

Recientemente nos hemos enterado de que nuestro país descendió nueve posiciones en el ranking de competitividad mundial que publica cada año el Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD por sus siglas en inglés) que tiene su sede en Suiza. Pasamos del lugar 32 al lugar 41. Algunos factores importantes detrás de esta caída son de carácter externo, por ejemplo, la recuperación de países europeos que perdieron competitividad de forma temporal después de la crisis del 2008, así como la lenta recuperación de la economía de Estados Unidos que continua siendo el principal destino de nuestras exportaciones.

Si bien en el análisis regional nos ubicamos en la cuarta posición, únicamente detrás de Estados Unidos, Canadá y Chile, no podemos sentirnos satisfechos. Es un hecho que actualmente existen múltiples factores internos que tienen un impacto negativo sobre nuestra competitividad. En muchos de ellos sin duda mejoraremos en los próximos años a través del programa de reformas estructurales que hemos emprendido. Problemas fundamentales como los altos costos de energía y telecomunicaciones, limitado acceso al capital y al financiamiento, la falta de certeza jurídica y la inseguridad se irán resolviendo paulatinamente.

Un problema importante es la informalidad. El día de hoy es una realidad que para muchas empresas y empresarios es mucho más fácil y mucho más rentable mantenerse al margen de la formalidad. La prueba está en los 28 millones de trabajadores informales que tenemos en México. ¡Es como si fueran un país independiente! Está comprobado que las empresas y empresarios informales son menos productivos y tienen más dificultades para crecer y convertirse en las pequeñas, medianas y grandes empresas del mañana. No perdamos de vista que todas las grandes empresas fueron pequeñas en algún momento. Me pregunto qué hubiera sido de Steve Jobs o de Bill Gates si hubieran permanecido como empresarios informales o pequeños toda su vida. Estoy seguro de que, dentro de esos 28 millones de trabajadores informales que tenemos, pueden haber 5 o 10 casos de éxito que se conviertan en grandes empresas mexicanas. Pero necesitamos dar los incentivos apropiados para que se integren a la formalidad. Esto nunca sucederá por decreto.

El Instituto Mexicano de Contadores Públicos juega un papel destacado en la búsqueda de mayor competitividad dentro de la profesión contable y dentro de los departamentos financieros de las empresas mexicanas. Estamos convencidos de que empresas de clase mundial requieren de Contadores Públicos de clase mundial. Por ello nos esforzamos continuamente en brindar opciones claras de desarrollo profesional, ya sea a través de la colegiación, la certificación y la educación profesional continua. Estamos convencidos de que en México no podemos darnos el lujo de perder la batalla por la competitividad.

*Vicepresidente del Sector Empresas del IMCP.