Opinión

La apertura cambió la economía y la política

Nuestra economía ha pasado por un profundo y drástico cambio en los últimos veinte años, como resultado de la apertura comercial del país. Por esto, las empresas tuvieron que cambiar sus métodos de producción, de distribución y de mercadotecnia para poder sobrevivir en un nuevo entorno de mucha mayor competencia. Pero parece que nuestros políticos no siempre están conscientes que el entorno también ha sufrido una drástica transformación, por lo que las fórmulas y estrategias anteriores ya no son válidas como sucedía con anterioridad.

Mientras que en un entorno de economía cerrada las empresas buscaban qué ofrecer y cómo producir los distintos productos para venderlos a los consumidores cautivos sin tener que sufrir la competencia del exterior, esto ya es imposible en la actualidad, excepto en ciertos sectores de servicios o monopólicos protegidos por el gobierno. Las empresas sobrevivientes han pasado por un intenso proceso de transformación y las demás tuvieron que cerrar o venderse a clientes en el exterior, que sí conocen el nuevo entorno.

Hoy en día la tercera parte de la economía mexicana depende del exterior, ya sea para vender su producción o para adquirir los distintos insumos que requiere. Este sector integrado al exterior es altamente productivo y ofrece sus productos al resto del mundo con elevada calidad y a precios muy competitivos. En este destacan la producción de automóviles, componentes para la aviación, electrónicos, ropa, así como servicios financieros y muchos, muchos más. Este sector se ha beneficiado de la reactivación de la economía norteamericana y de los bajos costos de financiamiento que hay en el resto del mundo.

Sin embargo, hay dos terceras partes de la economía nacional que está fuera del flujo internacional, que ofrece sus productos en el mercado interno y que con frecuencia tiene que competir contra las importaciones en condiciones desventajosas. Este sector es con frecuencia muy ineficiente, no ha tenido crecimiento económico en los últimos años y es el que agrupa a la mayoría de los trabajadores del país. Nuestra nación está dividida en dos grandes bloques: el primero es moderno, competitivo, con sueldos y salarios más elevados, así como con altas tasas de crecimiento, mientras que por otro lado está otro con menores sueldos, menor crecimiento y una baja productividad.

Parece que uno de los sectores que no ha podido modernizarse es el público, entendido como la administración del gobierno. Éste tiene que competir con los otros gobiernos en el exterior para que las empresas puedan ser competitivas. Anteriormente el gobierno elevaba sus impuestos y las empresas lo podían transferir a los consumidores, lo cual ahora es imposible. Por otro lado, los gobiernos tenían un control importante en los medios de comunicación y podían influir en su imagen, pero hoy día las redes sociales y el internet hacen esto imposible, ya que basta un teléfono celular para que el mundo se entere de lo que pasa aquí.

El gobierno, al igual que las empresas, tiene que adaptarse al nuevo entorno de economía abierta para que las empresas puedan ser competitivas, se puedan seguir creando empleos y puedan subir los sueldos y salarios.