Opinión

La ‘ansiedad’ económica

Davos.– Uno de los problemas centrales que se discuten aquí en Davos es la llamada ‘ansiedad’ que existe en el mundo económico y financiero a propósito de las perspectivas de la economía.

En un artículo a propósito del tema, Anders Borg, quien fue ministro de Finanzas de Suecia y encabeza la Iniciativa Financiera Global del Foro Económico Mundial, señala dos razones que explican esta ‘ansiedad’ en un contexto en el que, por lo menos, la economía de Estados Unidos se fortalece.

La primera es que quizá como nunca antes, hay una asincronía en las políticas monetarias en el mundo. Mientras que en esta misma semana el Banco Central Europeo lanza un programa expansivo, la Fed lo terminó desde octubre del año pasado y más bien está visualizando cuándo se dará la normalización de la política monetaria, lo que va a implicar alzas de las tasas de interés.

Y el segundo factor es precisamente esta alza, que habrá de darse en cualquier momento, lo que implicará un cambio en los flujos de capital en los mercados emergentes con consecuencias que aún no están claras.

Hay quien opina, sin embargo, que el alza de las tasas todavía tardaría más, debido a la caída de los precios del petróleo que en Estados Unidos reduce las presiones inflacionarias y en Europa incluso empuja a la deflación.

Además, la política monetaria que presuntamente se hará expansiva en Europa y ya lo es en Japón, hará que en términos relativos la política de la Fed sea un tanto más restrictiva, así no ocurra un aumento de las tasas de interés.

La realidad es que el futuro es altamente incierto. Hay todavía múltiples factores difíciles de evaluar que pueden incidir en el desempeño económico de los próximos meses.

Cuando el futuro se dibuja con un grado más o menos elevado de certeza, sea cual sea éste, nos sentimos un poco mejor al saber qué hacer para enfrentar los hechos indeseables y propiciar que sean positivos.

Pero, cuando la incertidumbre es muy alta, surge la ‘ansiedad’ de la que hemos venido hablando.

Habrá que aprender a vivir al menos unos meses, y quizás incluso algunos años, con ella.

Uno de los efectos de la Gran Depresión de 2008-09, es la incertidumbre.

De por sí, siempre el futuro es incierto. Sin embargo, hay etapas en las que este factor se dispara hasta niveles que generan nerviosismo constante.

Para los países, las empresas e incluso para las personas, este entorno obliga a comportamientos específicos.

Uno de los esenciales es la prudencia. Hay que andarse con pies de plomo y tener seguros, coberturas, diversificación de carteras, en fin, todo lo que permite hacerle frente a lo inesperado.

Pero al mismo tiempo, se requiere una gran capacidad para realizar una ágil adaptación. El entorno en el cual una empresa o un país tienen tiempo para ajustarse a las nuevas condiciones, ha quedado atrás.

Hoy tiene que haber una adaptación inmediata.

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