Opinión

La amenaza de EU a Bimbo y a otros cinco mexicanos

 
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Donald Trump

Sabíamos que varios empresarios mexicanos enfrentarían retos con el cambio político estadounidense programado para noviembre. Bueno, ahora sabemos quiénes.

Hillary Clinton representa riesgos, aunque menores comparados con aquellos que manifiesta el representante del Partido Republicano, Donald Trump.

Disección obligada. Las medidas contra los mexicanos avanzan sobre dos caminos: el de los obstáculos a la libre migración y el que acerca los topes comerciales.

¿Quiénes saldrán impactados por restricciones al tránsito de mexicanos en aquel país?

Daniel Servitje, de Grupo Bimbo; Armando Tamez, quien comanda la fabricante de partes para automóviles, Nemak; y también Juan Antonio González Moreno, líder de Gruma.

¿Por qué saldrían golpeadas? Porque si Trump consigue elevar el número de deportaciones en los volúmenes que sugirió, recortará un mercado muy importante a estas tres empresas que dependen en buena medida de los ingresos de su negocio estadounidense.

No son mías estas conclusiones. Provienen de un análisis de dos documentos, uno hecho por Manuel Molano para el Instituto Mexicano para la Competitividad y otro publicado la semana pasada por Nur Cristiani para el más grande banco estadounidense, JPMorgan, que revisó a aquellas compañías nacionales sobre las que hace sugerencias de inversión a sus clientes.

El impacto migratorio que revisó Molano es el de una posible deportación de un millón de inmigrantes ilegales al año, de todas las nacionalidades, de acuerdo con lo pretendido por Trump.

Eso causaría una reducción de número de personas que suele consumir allá las tortillas hechas con Maseca, el pan Bimbo o bienes terminados hechos con piezas de Nemak.

Pero hay otro factor: el impacto a la economía estadounidense en su conjunto por una medida de deportación brutal. Si hay menos inmigrantes, los estadounidenses nativos menos preparados pedirán más dinero por hacer lo que los mexicanos hacen.

Eso podría reducir la demanda de esos estadounidenses de menos habilidades y los empresarios, de empresas mexicanas allá, estarían tentados a contratar a gente más preparada, más productiva, cuya demanda aumentaría y consecuentemente sus salarios también.

Con salarios subiendo en toda la economía, podría haber un impacto a la inflación que reduzca la capacidad de consumir de los vecinos, de acuerdo con el estudio de Molano.

Luego está el impacto comercial que de acuerdo con JPMorgan afectaría primordialmente a Cultiba, la productora de azúcar y embotelladora de Pepsi de Juan Ignacio Gallardo Thurlow; a la fabricante de tubería de PVC Mexichem, de Juan Pablo Del Valle Perochena: y a la petroquímica de Alfa, Alpek, a cargo de José de Jesús Valdez.

¿De dónde viene el golpe? De los incentivos fiscales que tanto Clinton como Trump pretenden dar a las empresas que mantengan y traigan sus inversiones en Estados Unidos y las restricciones que quieren aplicar también para quienes saquen dinero del país para ahorrar impuestos, amén del endurecimiento de posturas de ambos candidatos al libre tráfico de mercancías a fin de restringir inversiones afuera, como la que hacen Ford o GM en armadoras instaladas en este país que goza con los chilaquiles.

Anotemos como ejemplo ese 35 por ciento de aranceles que Trump pretende imponer a lo que llegue de México.

Curiosamente, tanto el Imco como JPMorgan coinciden en que si medidas como las expuestas proceden, será la economía de Estados Unidos la que más pierda, por mucho, al enfrentar aumento de precios y menor capacidad de producción y de consumo.

El escenario extremista luce lejano. Tan lejano como lucía al inicio tener a Trump como el candidato de los republicanos a la presidencia estadounidense.

Twitter: @ruiztorre

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