Opinión

La alianza de Elba Esther y AMLO

 
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Elba Esther

Era un secreto a voces que Elba Esther Gordillo movía, a través de terceras personas, a la sección 36 del SNTE para que voten por Delfina Gómez en las elecciones del 4 de junio.

Ahora se comprobó con el video que publicó Reforma, en que el exlíder magisterial y acólito de Gordillo, Rafael Ochoa Guzmán, llama a los maestros de la 36 a votar por Morena.

Los engatusa con el argumento de que “Delfina es maestra” y por eso hay que apoyarla. Pero los motivos reales están en la venganza de Elba Esther contra Peña Nieto por haberla metido a la cárcel.

Tampoco le perdona la reforma educativa, con la que perdió privilegios estrafalarios.

Gordillo no va a descansar hasta hacer pedazos a Peña Nieto, y la primera escala de su venganza es que Morena se quede con el Estado de México.

Ella fue lideresa de la sección 36 y tiene más ascendiente que Juan Díaz de la Torre y que el Panal sobre los maestros mexiquenses.

Por eso mandó a su incondicional Rafael Ochoa Guzmán a leerles la línea a los líderes magisteriales para que no se confundan: el voto es por Morena.

La reforma educativa de Peña Nieto era inviable con la oposición del SNTE. Y Elba Esther Gordillo no iba a soltar el poder que le confería tener a la educación del país entre sus dedos.

Desde luego que también había motivos judiciales de sobra para detenerla, aunque ahora por su edad debería seguir su proceso en casa.

Sin embargo era impresentable que la profesora tuviera la inmensa riqueza que posee, a nombre suyo o de testaferros, con el sueldo de maestra de enseñanza básica.

Aviones, departamentos en Polanco, casas en Las Lomas, casas en el extranjero, y una falta de recato mínimo a la hora de vaciar anaqueles en las más lujosas tiendas de México, Nueva York y París.
Y encima de ello, tenía al magisterio en un puño para que nada se moviera sin su consentimiento.

Desde su detención movió sus piezas para atacar con furia, a través de sus operadores políticos y de medios, al exprocurador Jesús Murillo Karam, que fue el encargado de armar el caso en su contra.

Tal vez Murillo se merezca eso y más, pero en los ataques en contra suya no ha estado ajena la mano de la profesora Elba Esther Gordillo.

Se acerca el fin del sexenio, no le dieron la autorización para seguir su proceso en casa (como debería ser por un acto humanitario) y operar políticamente desde su hogar, y subió la mira. Va directo contra Peña Nieto.

Y como Peña no ha sabido hacer aliados y Elba Esther sí, el desenlace del pleito es de pronóstico reservado.

Lo que está enfrente es la elección del Estado de México. Y aunque Gordillo no maneja al Panal, sí tiene fichas para mover en favor de los candidatos de Morena.

La sección 36 es suya y a través de Rafael Ochoa Guzmán llama a trabajar en favor de Defina Gómez.

Por eso a López Obrador ya no le oiremos una sola palabra en contra de Elba Esther. Hace un par de años fue la que le “robó la presidencia”, una delincuente, cacique y otras linduras con las que se refería a la extodopoderosa líder del SNTE.

Ahora Gordillo y López son aliados.

Van por el Estado de México.

Twitter: @PabloHiriart

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