Opinión

La agenda económica de Trump y México

23 enero 2017 5:0
 
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Desde el 20 de enero, los Estados Unidos tienen un nuevo presidente y éste tiene una nueva agenda económica para nuestro vecino del norte, la cual tendrá importantes repercusiones para nuestra relación bilateral.

A las pocas horas de haber tomado posesión del cargo, Donald Trump, delineó en el sitio de internet de la Casa Blanca varias estrategias que conformarán su plan de gobierno en materia económica, y una de ellas en particular que puede tener repercusiones negativas en la economía mexicana, se titula “Acuerdos comerciales que trabajen para todos los americanos”.

En dicho texto se menciona lo siguiente: Durante mucho tiempo a los estadounidenses se les ha obligado a aceptar acuerdos comerciales que ponen los intereses de otros por encima de los trabajadores; y como resultado, ciudades industriales han visto fábricas cerrar y empleos bien pagados irse al extranjero, mientras que los estadounidenses ven un creciente déficit comercial y una base manufacturera devastada.

Dado lo anterior, el Presidente Donald Trump entiende lo crítico que es poner a los trabajadores estadounidenses en primer término en lo relacionado al comercio exterior. Con acuerdos comerciales duros y justos, el comercio internacional puede ser usado para que la economía crezca, retornar millones de empleos, y revitalizar las comunidades que sufren.

Esta estrategia comienza retirándonos del Tratado Transpacífico (TPP) y asegurándonos de que cualquier nuevo acuerdo comercial esté en el interés de los trabajadores estadounidenses. El presidente Trump está comprometido a renegociar el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte). Si nuestros socios se rehúsan a una renegociación que dé a los trabajadores estadounidenses un tratado justo, entonces el presidente informará sobre la intención de los Estados Unidos de retirarse del NAFTA.

Adicionalmente a rechazar y volver a trabajar los tratados comerciales fallidos, los Estados Unidos tendrán mano dura con aquellas naciones que violan los acuerdos y dañan a los trabajadores estadounidenses. El presidente dirigirá al Secretario de Comercio para que identifique todas las violaciones a los acuerdos y utilice cada herramienta a disposición del gobierno federal para terminar con estos abusos.

Para llevar a cabo su estrategia, el Presidente está designando a los más duros e inteligentes en su equipo de comercio, asegurándose que los estadounidenses tengan a los mejores negociadores posibles. Por demasiado tiempo, los acuerdos comerciales han sido negociados por miembros de la clase dirigente de Washington. El Presidente Trump se asegurará que en su mandato, las políticas comerciales sean implementadas para y por la gente, y pondrá a los Estados Unidos por delante.

Luchando por acuerdos comerciales justos y duros, podremos retornar empleos a los Estados Unidos, elevar los salarios y apoyar a la manufactura estadounidense
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Así pues, si subsistía alguna duda respecto a que va en serio la renegociación del TLCAN, pues ésta ya quedo aclarada; y si alguien pensaba que Trump iba a moderar su discurso proteccionista en función de las grandes empresas estadounidenses, pues queda claro que no lo hará.

En este sentido, el gobierno y la industria mexicanos deben estar preparados para la renegociación del TLCAN para tratar de salir lo menos raspados posible, dada la importancia que tienen nuestras exportaciones a los Estados Unidos en cuanto a proporción de nuestro PIB, creación de empleos y fuente de divisas (según datos de INEGI, en 2015 registramos con dicha nación un superávit comercial de 122.088 miles de millones de dólares (mmdd) y en los primeros once meses de 2016 éste fue de 112.139 mmdd).

Nuestra dependencia con los Estados Unidos también se puede ver en la forma de que las ventas de México a los Estados Unidos sumaron 308.890 mmdd en 2015, y de este total sólo el 4.42% fueron petroleras.

Por su parte, en los primeros once meses de 2016, las exportaciones de México a los Estados Unidos sumaron 275.858 mmdd y sólo el 2.95% fueron petroleras. El grueso de lo que le vendemos a nuestro vecino del norte son bienes intermedios y finales manufacturados, por lo que las amenazas de Trump en el sentido de que quiere regresar esta industria a sus fronteras puede tener un enorme impacto.

Esto derivado de que el PIB de México es de 19.7 billones de pesos en el tercer trimestre de 2016, por lo que las exportaciones de nuestro país hacía nuestro vecino del norte representan aproximadamente el 28% del valor de nuestra producción total. De esta manera, si una renegociación del TLCAN implica hipotéticamente una disminución del 10% de nuestras exportaciones a Estados Unidos, esta pérdida representaría 2.8 puntos porcentuales de nuestro PIB.

Hasta ahora el Presidente Trump no ha definido cuales son los sectores industriales en los que pondrán mayor énfasis cuando se den las rondas de renegociación del TLCAN, pero es altamente probable que se focalizará en sectores como la industria pesada y en los de alto valor agregado como el automotriz. En este sentido, diversos analistas no consideran que esté en su prioridad regresar fábricas intensivas en mano de obra que, en otras partes del mundo como China y México, pagan salarios bajos.

Esto es especialmente relevante porque las exportaciones automotrices totales de México totalizaron 114.493 mmdd en 2015 y sumaron 103.481 mmdd en los primeros once meses de 2016 (INEGI no hace mención del monto de las exportaciones automotrices a Estados Unidos en su Banco de Información Económica), por lo que es posible que en aras de no afectar demasiado el TLCAN, los esfuerzos de renegociación se centren en este sector buscando disminuir el déficit comercial estadounidense, el cual fue de aproximadamente 500 mmdd en el año que recién terminó.

Si Trump y su equipo logran disminuir su déficit comercial con México en 10% (en unos 12 mmdd), y lo hacen disminuyendo importaciones automotrices provenientes de México, lo venderán como un gran logro y así el presidente estadounidense podrá pasar a otros temas de su agenda.

Ahora, respecto a otro de los puntos de la agenda económica de Donald Trump, una buena noticia es que se formalizará que Estados Unidos se retira del TPP, lo que implica que este acuerdo internacional está muerto, ya que la cláusula de entrada en vigor obliga a que Estados Unidos lo ratifique para poder entrar en vigor.

Digo que esta es una buena noticia porque la mayor parte de la industria manufacturera nacional se oponía a este acuerdo, dado que no teníamos mucho que ganar (contrario a lo que dicen las autoridades de la Secretaría de Economía) y estaríamos entregando a los vietnamitas nuestro mercado en sectores sensibles, altamente generadores de mano de obra, como lo son vestido, textil y calzado.

Dado todo lo anterior, más allá de tener una estrategia de renegociación del TLCAN, se vuelve indispensable que el gobierno federal escuche las propuestas que han hecho las cúpulas empresariales a nivel nacional, entre ellas Concamin y Concanaco. Estos organismos recién crearon un Comité para el Fortalecimiento del Mercado Interno, a través del cual se comprometieron a lo siguiente: 1. Fortalecer el vínculo productivo, de creación de valor agregado y fortalecimiento del empleo entre ambos sectores; 2. Promover entre sus agremiados el consumo de los productos elaborados por la industria mexicana; y 3. Impulsar el encadenamiento productivo que incremente el contenido nacional de los productos hechos en México.

A manera de conclusión podemos señalar que para sortear las dificultades que se presentarán este año, por los problemas de índole interna y externa, se requerirá la participación decidida del sector privado para la creación de una verdadera agenda de propuestas de política económica que sea implementada por el gobierno federal. Ya hemos visto que si el gobierno hace las cosas por su cuenta no se obtienen buenos resultados, por lo que debe existir el compromiso de todos.

Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.mx

Twitter:@alejandrogomezt

Grupo Asesores en Economía y Administración Pública.

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