Opinión

La advertencia de las Fuerzas Armadas

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Guadalajara

Hay veces en que los discursos oficiales son mucho más que un pronunciamiento, ocasiones en que no son meras piezas de oratoria en un acto político, cívico o incluso castrense. Lo dicho el sábado en Morelos por el secretario de la Defensa Nacional debe ser leído en clave, pues quiere decir mucho.

Al conmemorar el 203 aniversario del rompimiento del sitio de Cuautla, el general Salvador Cienfuegos utilizó la ceremonia para honrar a los militares asesinados en Jalisco el 1 de mayo, para hacer un llamado y para lanzar una advertencia.

“Rompamos con el sitio de la desunión, la intolerancia, la corrupción, la impunidad, la ilegalidad, la irresponsabilidad”, fue el llamado que hizo el secretario de la Defensa. Luego, en una comida privada con autoridades morelenses, según lo dio a conocer Reforma, advirtió de que las Fuerzas Armadas “vamos a poner en paz al país (…) vamos a poner en la cárcel a todos los criminales”.

¿En qué contexto caen estas palabras y por qué son particularmente relevantes? La respuesta va mucho más allá de los eventos del viernes, cuando el grupo criminal Nueva Generación desquició Jalisco y derribó un helicóptero militar provocando la muerte de tres soldados.

La respuesta correcta es que los mandos de las Fuerzas Armadas de México llevan meses enviando mensajes de descontento. Creen que no son debidamente reconocidos en sus esfuerzos contra los criminales y reprochan que otras autoridades no hacen la tarea.

El general Salvador Cienfuegos y el almirante Vidal Francisco Soberón han dicho eso ante diversos auditorios. “Nos han pedido ayuda para que se haga mayor presión para que las autoridades locales hagan su parte”, dijo a condición de anonimato un empresario que estuvo en una reunión con ellos este año.

Sedena y Semar quieren que se discuta ya una legislación que provea de un marco a las operaciones que realizan en contra del crimen organizado. Según ha sabido este periodista, se habla de que ellos ya se encuentran formulando los términos de una iniciativa de ley, y que el gobierno federal está al tanto de eso. Por cierto, no ocultan la poca confianza que les inspiran otras autoridades civiles, en particular los gobernadores, pero se muestran y declaran completamente leales al presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Los jefes castrenses acusan a los gobernadores de inacción frente a los criminales y de falta de compromiso para tener buenos policías: “se lavan las manos”. A uno de los pocos que rescatan de ese reproche es a Graco Ramírez, de Morelos.

Este mensaje expresado en los meses recientes, lanzado en forma conjunta por Soberón y Cienfuegos, que según observadores han logrado una relación particularmente cercana y en sintonía, es consistente con lo expresado por el titular de la Sedena en una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial. Según alguien que estuvo ahí, Salvador Cienfuegos comenzó su discurso de esta manera: los saluda el jefe de la Policía Municipal de Poza Rica, Veracruz, el director de la Estatal de Seguridad de Durango, el encargado de la seguridad pública de Saltillo, el jefe de la operación de seguridad en la frontera… El general leyó puestos de una veintena de localidades y remató su introducción diciendo: “y además tengo la responsabilidad de ser secretario de la Defensa”.

Soldados y marinos acuden ahora al rescate de Jalisco. Ya sufrieron el viernes nuevas bajas en esta guerra. No rehúyen a su obligación, pero es menester preguntarse en quién pensaba Salvador Cienfuegos cuando el sábado llamó a romper con la corrupción, la impunidad, la ilegalidad y la irresponsabilidad.

Twitter: @SalCamarena

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