Opinión

La aceleración del crecimiento y el Banxico

Parece un contrasentido. Al mismo tiempo que hay más signos de que la economía se acelera, el Banxico baja el techo de su rango en el que estima el crecimiento.

Parece contrasentido, pero en realidad no lo es. Es un asunto de aritmética.

Si usamos los datos del IGAE como un estimado del crecimiento de la economía, ya podemos calcular que hasta agosto hubo un avance promedio de 1.8 por ciento.

El Banco de México dijo ayer que considera que al finalizar el año la tasa promedio de crecimiento del PIB sería de 2.0 a 2.5 por ciento.

Antes, los especialistas a los que el mismo Banco Central sondea mes con mes, estimaron un crecimiento de 2.3 por ciento, que es aproximadamente el punto medio del intervalo establecido por Banxico.

Para que la economía crezca a 2.3 por ciento en promedio en el año, se requiere que el crecimiento anual promedio del periodo septiembre-diciembre sea de 3.3 por ciento.

Y lo más probable es que sea de alrededor de 2.4 por ciento en el tercer trimestre y de poco más de 3.5 por ciento en los últimos meses del año.

Si la aritmética no falla, la expectativa, no sólo del secretario de Hacienda o del gobernador del Banxico, sino de casi todos los analistas del sector privado, es que haya una aceleración en la última parte de 2014.

La percepción de la economía se ve contaminada por el ambiente. Cuando hay esta sensación de malestar social como la que hemos visto en las calles, en las conversaciones, en nuestro día a día, tendemos a pensar que las cosas van más mal de lo que realmente están. Pueden estarlo en la seguridad o la política, pero no necesariamente en la economía.

Los signos de un sector productivo que crece más, pero con grandes desigualdades por rubro, región, o estrato, son cada vez más claras.

El Banco de México también dio a conocer ayer cuáles son sus expectativas para 2015 y 2016.

Para el próximo año, estima un crecimiento que se ubicaría entre 3.0 y 4.0 por ciento; y para 2016, de 3.2 a 4.2 por ciento. Considerando los puntos medios de los dos intervalos, las cifras son de 3.5 y 3.7 por ciento.

Lo relevante no serían las cifras en sí mismas, que quedarían aún por debajo del potencial de la economía mexicana, sino la trayectoria, que parecería apuntar a un crecimiento más rápido y sostenido.

Le he comentado varias ocasiones que, a diferencia del pasado, con un aumento demográfico promedio de 1.1 por ciento, si la economía mexicana alcanzara una tasa promedio de 4.0 por ciento, implicaría un incremento del PIB per cápita de 2.9 por ciento, que es equivalente al que se conseguía en las décadas de los 60 y 70 con crecimientos anuales de alrededor de 6.0 por ciento.

Lo relevante, no me cansaré de decirlo, es crear un ritmo de inversión pública y privada, que permita tasas de crecimiento sostenidas de 3.5 a 4.0 por ciento.

Si viviéramos una década así, le cambiaríamos el rostro a nuestra economía y a parte de la sociedad mexicana.

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