Opinión

Kevyn Orr administra la bancarrota virtual de Detroit


 
 
A esto le llaman la 'recuperación' de la economía. Luego de la debacle de su industria automotriz en 2008, Detroit se convirtió en la zona metropolitana con mayor pobreza de Estados Unidos -que afecta a un tercio de sus casi 700,000 habitantes- y para gestionar la bancarrota virtual, hace una semana el gobernador de Michigan, Rick Snyder, nombró como administrador de emergencia a Kevyn Orr, abogado millonario especialista en quiebras.
 
Si es cierto que cuenta la experiencia sobre el terreno, Orr, nacido en Florida hace 54 años, pero graduado en derecho por la Universidad de Michigan, ya sabe lo que enfrentará a partir del 25 de marzo, pues participó en la reestructuración de Chrysler, que acabó en manos del gigante italiano Fiat, ganando en un año más de un millón de dólares, gracias a su tarifa de 750 dólares la hora, superior en promedio a los 690 que suelen cobrar cada 60 minutos sus excolegas del despacho Jones Day. Sin embargo, 2 socios, John Papadakis y Adam Plainer, lo superaron con más de 1,000 dólares; su salario anual ahora será de 'sólo' 275,000.
 
Sus facultades, avaladas por el alcalde demócrata y exestrella de basquetbol Dave Bing, pero objetadas en cambio por el ayuntamiento, que anticipa demandas en los tribunales a manos de sindicatos y otros grupos que se verán afectados debido a su carácter "más allá de lo antidemocrático", incluyen el manejo de asuntos fiscales como contratos, venta de activos, despidos y fusiones; por lo pronto, al ser presentado por Snyder en la plaza Cadillac de Motor City, advirtió que está listo para las 'olimpiadas de la reestructuración' y pidió a los inconformes que se olviden de los recursos legales.
 
"No me hagan ir al tribunal de bancarrotas, no lo disfrutarán. Las bancarrotas han sido mi marca y mi negocio. Ahí estoy muy cómodo. Todo se puede hacer por consenso y cuando digo por consenso, digo vamos a trabajar juntos porque podemos resolver esto", manifestó Orr, quien ofreció resultados en menos de 18 meses, señala AP.
 
Problemas
 
Los problemas de Detroit no empezaron con el crack financiero de 2008, pues en años previos los '3 grandes' fabricantes de autos sucumbieron a la competencia del exterior. No fue casual que por esas fechas también estallara el escándalo de Kwame Kilpatrick, el alcalde más joven en su historia, que dimitió al conocerse su corrupción, orgías con prostitutas en la Mansión Manoogian, sede oficial del edil, e infidelidad marital.
 
Como parte del equipo de Jones Day, uno de los despachos más grandes del mundo, Orr convenció a la corte de bancarrotas de cerrar la cuarta parte de las distribuidoras de Chrysler en todo EU -unas 800- provocando la pérdida de miles de empleos. Los '3 grandes', que ahora disfrutan salarios y beneficios laborales recortados, lograron dividendos combinados por mas de 11,000 millones de dólares en 2012, pero Detroit vive en un ambiente de decadencia. Los servicios básicos, escuelas, parques y centros recreativos cerraron por el peso de una deuda que suma 14,000 millones de dólares y un déficit de 327 millones.
 
Snyder aseveró que Detroit 'vivía por encima de sus medios', aunque WSWS destaca que aumentar a 10% los impuestos para las 9 personas más ricas de Michigan -que poseen una fortuna de 24,000 millones de dólares- bastaría para pagar 7 veces el déficit.
 
 
En tanto, la emisión de bonos municipales, el manejo de derivados y el intercambio de tasas de interés para sostener las operaciones de la alcaldía, mientras se suspendieron parcialmente los sueldos de los trabajadores públicos, generaron 474 millones de dólares para los bancos desde 2005.
 
En sus días de gloria en los años cincuenta, Detroit tuvo una población de 1.8 millones de habitantes. Hoy es menor a 700,000 y nadie sabe hasta dónde llegará Orr, quien subrayó que esta 'preparado para ser el hombre más odiado por cierto tiempo'; en muchos lugares ya lo ha sido, teniendo en cuenta que defendió con éxito en los tribunales a RJ Reynolds Tobacco y Sherwyn-Williams por daños contra la salud, igual que a Washington Group International, por obras que afectaron los diques de Nueva Orleans destruidos poco después por el huracán Katrina.