Opinión

Justificada “preocupación” por la débil economía mexicana

El Banco de México (Banxico) no exageró al manifestar su “preocupación” por la debilidad de la actividad económica en el país.
A la cifra del IGAE de marzo, cuando cayó 0.8 por ciento mensual, se suma la de la Inversión Fija Bruta (IFB), que en igual mes descendió 0.4 por ciento.

Los dos indicadores confirman que, en una tendencia de corto plazo, la economía mexicana se mantiene estancada.

El viernes pasado, el Banxico decidió inesperadamente disminuir en 50 puntos base el nivel objetivo para la tasa de interés de referencia, a un mínimo histórico de 3.0 por ciento.

Lo que no se sabe aún es si la decisión fue unánime o se tomó por mayoría de votos entre los cinco miembros de la junta de gobierno: Agustín Carstens, Roberto del Cueto, Javier Guzmán, Manuel Ramos Francia y Manuel Sánchez.

Su intención, implícitamente, es acelerar el ritmo del gasto interno, en especial del consumo y la inversión privada, en ausencia de presiones sobre la inflación en el país.

El Banco Central dijo que el crecimiento económico en este año será inferior al proyectado el 21 de mayo, hace sólo tres semanas, cuando publicó su informe trimestral de enero-marzo de 2014.

En él recortó su pronóstico de crecimiento del PIB de un rango de 3.0 a 4.0 por ciento hasta uno de entre 2.3 y 3.3 por ciento.

De acuerdo con el comunicado del Banxico, se espera “una ampliación en el grado de holgura que prevalecerá en la economía”. Eso quiere decir que la brecha del PIB se mantendrá en terreno negativo y que cerrará muy lentamente.

Dicho en otras palabras, el dinamismo de nuestra economía –aun en medio de la recuperación de Estados Unidos– estará por debajo de su crecimiento potencial en el corto plazo.

Con la decisión de disminuir la tasa objetivo, el Banco Central deja ver que le preocupa más el crecimiento económico que la inflación, lo que en estricto sentido no corresponde con su mandato prioritario.

Para los analistas y operadores de los mercados financieros, fue una sorpresa que el Banxico decretara el recorte de la tasa de interés. El argumento para hacerlo es que las condiciones de holgura en la economía justifican el estímulo monetario.

Además del IGAE y de la IFB, otros componentes de la economía mantienen un débil desempeño:

El Indicador Coincidente –el cual muestra el estado general de la economía– continuó en marzo en etapa recesiva, según el Inegi; y el Indicador Adelantado –cuya función es la de anticipar la posible trayectoria del Indicador Coincidente– preliminar de abril ya se ubicó en la fase de recuperación.

Si bien eso aumenta la probabilidad de recuperación de la actividad económica, ésta será moderada.

Incluso, entre 2013 y 2014 el crecimiento promedio del PIB será de alrededor de 2.0 por ciento, en el mejor de los casos, cercano al de los últimos 13 años.

El problema es justamente que el escenario de crecimiento no dista nada de la trayectoria que ha registrado la economía mexicana desde la década pasada.

Twitter: @VictorPiz

Correo: vpiz@elfinanciero.com.mx