Opinión

Joseph Beuys-Andy Warhol

 
1
 

 

Andy Warhol. (en.wikipedia.org)

En la columna pasada se abrió el vasto tema de obra y vida de Joseph Beuys. Me gustaría seguir en esa línea, centrándome ahora en el encuentro entre el artista alemán y otro grande del arte: el artista pop norteamericano, hijo de inmigrantes eslovacos, Andy Warhol. El encuentro tuvo lugar el 18 de mayo de 1979 en la galería Denise René / Hans Meyer de Düsseldorf, en Alemania.

Un registro audiovisual —comentado y transmitido por la televisión alemana— da cuenta del suceso. Vemos a Andy Warhol firmar una de sus imágenes para un adepto, mientras Joseph Beuys se acerca, seguido de una cámara, a saludarlo de mano. En un principio los vemos conversar, pero el audio no permite que entendamos lo que se dice. Apenas es posible distinguir que hablan en inglés.

Ambos sonríen. Después, el reportero nos traduce. Andy Warhol pregunta si puede fotografiarle, Joseph Beuys accede. Existe la imagen que tomó Andy Warhol de Joseph Beuys, pero también existen las imágenes que muestran a Andy Warhol haciendo la toma.

¿Por qué este encuentro es de particular interés? Porque no se trata nada más del acercamiento entre dos personas que resultan ser artistas y que pasaron ambos a formar parte de la historia del arte, y que además heredaron de maneras opuestas a las generaciones que les siguen, sino que este suceso puede ser interpretado como el encuentro de dos mundos de posguerra. Es más, podríamos pensar en cada una de estas figuras públicas a manera de sinécdoque. Entonces, ellos y sus obras nos reflejarían el estado de las cosas —los conflictos y deseos, las heridas y los traumas, las preguntas y consecuencias— en esas dos sociedades, en ese momento histórico; el zeitgeist (o espíritu de la época).

Pertenecientes a la misma generación, aunque Andy Warhol haya sido siete años menor, sus vidas y cuerpos de obra hablan, para empezar, del cambio paradigmático de la noción de artista. En los años 50 los artistas dejan por fin de estar aislados de los procesos históricos y empiezan a tomar conciencia de que su obra debe convertirse en instrumento crítico.

Beuys cargaba de significado simbólico a los materiales con los que trabajaba, además, entendía el pensamiento como forma y el arte como vía de acceso al conocimiento espiritual del hombre. Su única posibilidad de evolucionar. La docencia formaba parte de su quehacer artístico, de forma que sus estudiantes y discípulos siguen manteniendo vivos los espacios y las dinámicas que diseñó. Andy Warhol, en cambio, se consideraba un artista comercial y tenía como campo de acción la vida nocturna neoyorquina, el mundo del espectáculo y la moda.

Allí, a través de una infinidad de imágenes, buscaba atrapar el aura, la esencia y belleza del sujeto. Andy Warhol construyó a partir del análisis de los medios masivos, de su reproductibilidad y de los ritos sociales que éstos detonan, una crítica feroz.

La economía inquietaba tanto a Joseph Beuys como a Andy Warhol, pero de diferente manera. Ambos supieron aprovechar muy bien la atención de los medios de comunicación de sus tiempos.

No puedo evitar imaginarme lo que pensarían, ya no del arte, sino del mundo, si despertasen en el aquí y ahora. Tal vez Beuys estaría satisfecho de que sus proyectos dieron frutos a pequeña y mediana escala, de que sus ideas siguen inquietando y teniendo resonancia en las generaciones de artistas y activistas jóvenes, pero Andy Warhol sabría que sus premoniciones fueron rebasadas a niveles insospechados, y sobre todo seguiría teniendo un campo amplio desde el cual accionar su crítica.

También te puede interesar:

Joseph Beuys. Todo ser humano es un artista

Chantal Akerman

Hélio Oiticica