Opinión

Jesús Vizcarra está por sumarse a Tricio y Servitje

Qué importante noticia de esta semana la de Grupo Viz, de Jesús Vizcarra, en relación con la construcción de una mega planta industrial de cárnicos en Durango, para convertir a ese grupo procesador en uno de los más poderosos conglomerados integrados verticalmente en esa industria, desde la consecución de los granos de maíz para alimentar a las reses, hasta la comercialización de productos de alta especialidad y alto valor agregado para mercados como Japón o Europa (Reforma, octubre 7, 2014).

Los planes de Vizcarra son ambiciosos, como debieran ser los de todos los empresarios del sector agroalimentario. Su inquietud por consolidar su empresa como la número uno de cárnicos del planeta no tiene símil en el país, y se puede empezar a equiparar ya con los patrones de crecimiento sostenido y poderío que lograron Grupo Bimbo, de la familia Servitje; o de Grupo Lala, que le permitió a Eduardo Tricio amasar una condición financiera que le habilitó para hacerse con el control de Aeroméxico.

Pero a Vizcarra le empieza a hacer falta un equipo de primer nivel, que se pueda mover con facilidad en el mundo corporativo nacional. Integrantes de su grupo como Daniel del Bosque o Aarón Irizar han sido rebasados. Claramente urge que Grupo Viz integre un grupo de talento que se desenvuelva para lo que el futuro le depara. No es posible pensar en un grupo empresarial que detona el proyecto más ambicioso en materia de carne desde México, pero que tiene un gobierno corporativo deficiente y cuerpos directivos de segundo orden.

El gobierno corporativo y los cuerpos directivos deben ser prioridad para empresas de este tipo. Reforma dijo que esta empresa prevé facturar dos mil 450 millones de dólares este año, y que la nueva planta añadiría otros mil millones de dólares. Es muchísimo dinero, pero manejado con estándares de empresa familiar. ¡Ni siquiera las grandes farmacéuticas globales con filiales en México facturan la mitad de eso! Seguramente
es gracias a Dios y a la buena cepa de los obreros y trabajadores que Grupo Viz ha llegado tan lejos; pero dar un salto global como el que pretende con su planta Lucero implica un reto fenomenal. No me quiero imaginar con qué mecanismos respondería la empresa si en 2017 con su nueva instalación, por ejemplo, tuviese algún problema sanitario con los productos que venda en Japón o en Alemania. Vizcarra necesita profesionales en todo su espectro de acción.

Celebremos que Jesús Vizcarra impacte de manera positiva el empleo de Durango y la exportación integrada verticalmente de cárnicos. Pero roguemos porque alguien le haga ver –quizá desde el gobierno, o sus colegas panaderos y lecheros–, que para ser de clase mundial, hay que trabajarlo.

Twitter: @SOYCarlosMota