Opinión

Jefe de Gobierno que no gobierna (o poco)

 
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CDMX

El deterioro del bienestar de los habitantes de la Ciudad de México en los últimos años es sustancial. Si bien debe reconocerse que es una ciudad extraordinariamente compleja por su concentración y polo de atracción urbano, poblacional y laboral, así como por su diversidad política y cultural, que dificulta las tareas de gobierno y de administración, existen diversas políticas públicas que inciden en las condiciones de vida y el bienestar 'del día a día' de la población, cuya importancia y efectividad se han soslayado o minimizado en esta administración, en favor de otras acciones con mayor rentabilidad política.

En materia económica, de 2013 a 2016 el crecimiento del PIB en la CDMX fue de 2.2 por ciento promedio anual, que se compara con 2.4 por ciento a nivel nacional y muy inferior al de entidades del norte (Sonora, Chihuahua, Coahuila y las Bajas) y centro del país (Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Puebla y Querétaro) donde fue superior a 3.5 por ciento. En generación de empleo la capital creció sólo 0.1 por ciento por año en ese lapso, en contraste con 1.5 por ciento en el país en su conjunto. En buena medida ello fue resultado de las dificultades para abrir y operar negocios; según Doing Business 2016, elaborado por el Banco Mundial, la CDMX se ubicó en el lugar 31 de las 32 ciudades analizadas en México bajo ese indicador.

A ello se suma la 'forma' en la que se gestionan las construcciones en la ciudad: se inician las obras, se clausuran por un tiempo (con o sin razones jurídicas) y se vuelven a reiniciar, proceso que puede repetirse varias veces, lo que incrementa significativamente los costos y pone de manifiesto la corrupción existente. Por otra parte, el comercio informal está en auge y el ambulantaje no parece tener límites. Donde opera un edifico de oficinas casi de inmediato se instalan puestos de venta de comida, accesorios, antojitos, etcétera, aún en lugares en los que se contuvo por algún tiempo. Ejemplos sobran: frente a la Policía Federal y al Senasica en la lateral de Periférico Sur, a lo largo de Insurgentes, etcétera.

Según el Índice de Tráfico TomTom de movilidad vehicular, en 2016 esta administración logró que la CDMX se ubicara como la ciudad con mayor tráfico en el mundo por segundo año consecutivo, por delante de 390 ciudades en 48 países, y con un aumento de 7.0 por ciento con respecto al año previo, lo que implicó que los capitalinos emplearan una hora más en sus traslados diarios y 227 horas al año. El costo en horas hombre perdidas es gigantesco. Aunque ello en parte se explica por el incremento del parque vehicular, también son determinantes las 'ideas geniales' en las vialidades de la ciudad: cierre de carriles centrales de vías primarias para dar acceso al flujo de tráfico de accesos laterales; proliferación de 'postes azules', 'barreras naranjas' y 'letreros de 1x1' por todos lados (¿negocio de quién?); obras viales (banquetas, pavimentación, etcétera) sin planeación ni señalización; y cierres arbitrarios en horas pico para permitir construcciones, entre otras. La anarquía que prevalece en el control de microbuses (edad, condiciones, paradas) contribuye a reducir la movilidad vehicular y ¡ahora se propone condonarles las multas para contener el aumento de las tarifas!

En seguridad las cosas no están mejor. Los homicidios dolosos y los secuestros van al alza, así como los indicadores de prevalencia delictiva que se derivan de la Encuesta Nacional de Victimización que realiza el Inegi. A pesar de que las autoridades capitalinas siguen afirmando que “no hay delincuencia organizada”, la percepción ciudadana de inseguridad ubica a la CDMX entre las cinco ciudades con los niveles más elevados del país.

Sin duda hay aspectos favorables en la gestión del gobierno de la CDMX, como el apoyo a instituciones de asistencia privada a través del DIF local, la organización de eventos deportivos y culturales populares, y otras acciones que responden más a 'periodicazos' que a estrategias definidas; no obstante, el balance de gobierno es claramente deficitario.

Twitter: @ruizfunes

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