Opinión

Jeb Bush, ¿el presidente 45?

1
    

   

Jeb Bush

Jeb Bush en unas cuantas semanas se ha convertido en el puntero para lograr la nominación del Partido Republicano como candidato a la presidencia en la elección de noviembre del próximo año. Jeb proviene de su nombre John Ellis Bush, nacido en 1953 en Midland, Texas. Su estatus de líder se explica porque es hijo del presidente número 41, George H. Bush y es hermano del presidente número 43, George W. Bush. De lograr la nominación, Jeb seguramente se enfrentará a la demócrata Hillary Clinton. De ser así, dos familias, la Bush y la Clinton, habrán dominado el escenario político de Estados Unidos de las últimas tres décadas (20 de los últimos 26 años). Y de llegar Jeb o Hillary en el 2016, ambas familias podrían gobernar 28 de los últimos 36 años.

El apellido Bush es mágico para la recaudación de fondos de campaña. Por ejemplo, su hermano George en los primeros tres meses de 2003 levantó 80 millones de dólares para su campaña de reelección en 2004. Jeb, por su parte, ha sido tan exitoso en este arranque de 2015 que sus estrategas decidieron solicitar que quienes donan se limiten a sólo un millón de dólares, pues quieren mostrar que tienen muchos contribuyentes.

En su visita la semana pasada al estado de Iowa, el cual constituye la primera parada en el calendario de la temporada primaria (2 de enero de 2016), Jeb hizo evidente su estrategia para amarrar la nominación de su partido: se presentó como un republicano moderado, que no se va a pandear hacia la extrema derecha para cortejar a las bases republicanas archiconservadoras, pues tiene en mente ganarle a Hillary en noviembre del 2016. Prácticamente ningún otro precandidato podría mantener su distancia con el ala más activa del electorado republicano, los grupos religiosos. Jeb lo puede hacer porque no necesita dar a conocer su nombre y porque su apellido tiene implícito un DNA conservador.

En Iowa no gustó su postura en migración y educación. Jeb está a favor de que exista un camino para la legalización de trabajadores, pero destaca la importancia de que éstos paguen multas por haber entrado sin documentos, aprendan inglés y que no reciban ayuda del gobierno, por lo que deben ser productivos por medio de un permiso de trabajo.
George W, en sus memorias, Puntos Decisivos, explica la visión de su familia hacia el migrante mexicano: “Llegó sin dinero y sin amigos. Todo lo que tenía era una dirección… y los nombres de sus patrones, George y Barbara Bush. Yo tenía 13 años cuando le abrí la puerta... en poco tiempo Paula se convirtió en una segunda madre para mis hermanos menores y una hermana para mí. Trabajaba duro, cuidando a mi familia en Texas y a su propia familia en México. Eventualmente ella se compró una casa y trajo a su familia a Houston. Ella decía que el día más orgulloso de su vida fue cuando su nieto se graduó de la universidad.”

De convertirse Jeb en el presidente 45, Columba Garnica, nacida en León, Guanajuato, se convertiría en la primera dama de origen mexicano. Jeb conoció a Columba como estudiante de intercambio en Guanajuato, donde cursó el último año de preparatoria y enseñaba inglés. En Puntos Decisivos, Bush 43 recuerda: “Ambos eran muy jóvenes, pero era evidente que Jeb estaba enamorado… se casaron dos semanas después de que Jeb cumpliera 21.”

En Iowa también molestó a las bases republicanas el apoyo de Jeb al programa Estándares Comunes Básicos Educativos, que consiste en pruebas estandarizadas sobre uso del lenguaje y matemáticas. La molestia surge porque las legislaturas estatales consideran que es un acto invasivo por parte del poder federal en la educación.

Además de su estrategia de no correrse a la derecha para no alienar electores moderados, como los jóvenes y las mujeres, Jeb Bush tiene un buen récord como gobernador de Florida en dos cuatrienios seguidos, de 1999 a 2007. Altamente conservador en lo fiscal pero moderado en los temas sociales. En su primera elección, logró 61 por ciento del voto hispano y claramente, con su prefecto español y sus posiciones en migración y educación, le disputará al candidato demócrata el creciente voto latino en la elección del próximo año.

En todas las encuestas de opinión, en un supuesto enfrentamiento Jeb-Hillary, Clinton aventaja por más de siete puntos porcentuales. Sin embargo, la candidatura de Jeb está empezando y los negativos de Hillary subiendo. Si bien es terrible para una democracia que dos familias dominen el escenario político, eso no quita que de darse la contienda Jeb-Hillary, la de 2016 será una elección formidable.

También te puede interesar:
Ucrania y el mundo respiran
El estado de EU, según Obama
Lecciones de EU a Francia contra el terrorismo