¡Feliz primer aniversario, Constitución!
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¡Feliz primer aniversario, Constitución!

31/01/2018
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Diputados constituyentes votaron esta tarde durante la sesión de la Asamblea Constituyente para elegir a  Alejandro Encinas como nuevo presidente de la mesa, siendo Clara Brugada, primera secretaria de la misma. (cuartoscuro)
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Hace exactamente un año, el senador Alejandro Encinas, entonces presidente de la Asamblea Constituyente, y 99 legisladores más tocaban la campana de la victoria. La Ciudad de México tenía, por fin, su primera Constitución. Y no sólo se había superado el reto de terminar en un mes la discusión de los 71 artículos que debían ser avalados por al menos dos terceras partes, sino que se incluían al menos 11 nuevos derechos y se autoproclamaba como un documento innovador.

Y lo era. Al menos en la teoría. En el papel, la Constitución de la CDMX planteaba una capital más ordenada, más justa, con los ciudadanos participando, con políticos que tendrían que rendir cuentas, sin la protección del fuero constitucional, incluyente y con derechos ‘de avanzada’, como la muerte digna o el uso con fines medicinales de la mariguana.

En el recinto de Xicoténcatl, antigua sede del Senado, vestidos de gala y con la expresión de quien le ha regalado a la ciudad nuevas reglas de convivencia, los constituyentes de todos los partidos, toooodos, se tomaban fotos y brindaban por el histórico documento.

“Al igual que en el pasado, en la Asamblea Constituyente se confrontaron de nueva cuenta dos visiones sobre la ciudad y el país al que aspiramos. Esta discusión sobre la prevalencia del interés público sobre el privado, la descentralización del poder público, el fortalecimiento de la democracia participativa, las libertades públicas y los derechos privados, la regulación del suelo y del mercado, la construcción de un Estado con responsabilidad social, sin vuelta al Estado paternalista y autoritario y, pese a esas diferencias, logramos construir los acuerdos necesarios para crear nuestra primera Constitución.

“Hoy enviamos un buen mensaje al país en estos momentos de desasosiego, hemos mostrado que otra ciudad, que otro país es posible, que podemos recuperar la esperanza, el derecho a soñar, el derecho a aspirar a un mejor país y a una mejor vida para todas y todos los mexicanos”, pronunció Encinas frente a los constituyentes en un discurso final.

El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, unos días después incluso organizó un festejo en la plancha del Zócalo capitalino para celebrar lo que pretendía que fuera su legado para la ciudad, y el proyecto que hace un año pensó que le serviría de estandarte en una campaña presidencial que también se quedó sólo en sueños.

A 365 días de distancia, el sueño está cada vez más diluido. Con lo que no contaban los utópicos constituyentes es que en esta ciudad la clase política canjea el interés público por el de partidos políticos. Y es que de aquella innovadora Constitución capitalina que hoy cumple su primer aniversario, la Asamblea Legislativa le fue arrancando pétalo por pétalo.

La aprobación a modo de las cinco leyes secundarias, que por ley debían aprobar los últimos asambleístas del antiguo Distrito Federal, fue desarmando la idea de una ciudad que política y democráticamente fuera ejemplo en el resto del país. Se eliminó la participación ciudadana en los nuevos concejos de las alcaldías, los próximos alcaldes tendrán manga ancha en el manejo presupuestal; la eliminación del fuero se desvaneció en manos de un diputado perredista que requiere de esa inmunidad legal, pues la SCJN ordenó su consignación; el Plan General de Desarrollo Urbano y la Ley de Reconstrucción que perredistas, panistas y priistas, de la talla de Jorge Romero, Mauricio Toledo o Adrián Ruvalcaba echaron abajo; la idea de un desarrollo urbano sustentable, en la que se tomara en cuenta el agua y el subsuelo cada que un nuevo edificio fuera edificado, y hasta la mentada paridad de género en todos los órganos de gobierno se quedó en una aspiración.

La Suprema Corte de Justicia aún debe discutir las impugnaciones que un mes después de su aprobación interpusieron los priistas, que de pronto olvidaron que votaron a favor del documento, la de la PGR y hasta la del Tribunal de Justicia capitalino, que era intocado y al que la Constitución planteó un cambio de raíz.

Sí hubo un día en que 100 constituyentes idearon una nueva ciudad, pero a un año de distancia, 66 diputados negligentes y apegados a la tradición de partido, y un jefe de Gobierno al que le importa más la elección de 2018 que su legado político, demostraron que los sueños también se destruyen cuando pesa más la conveniencia política que el interés colectivo. ¡Feliz primer aniversario, CDMX!

Twitter: @jrisco

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.