Opinión

Javier Corral, pelearse con el espejo

     
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Javier Corral

La administración de Javier Corral va apenas en su octavo mes. En tan corto periodo, de acuerdo con periodistas chihuahuenses, el panista ha logrado que los colegas de esa entidad resientan lo que definen como una campaña de hostigamiento, denigración y bloqueo a la prensa. A esa misma prensa que el hoy gobernador, cuando era opositor, utilizó para denunciar a los gobiernos del PRI.

La iniciativa de Corral de regular los recursos públicos que se destinan a propaganda, según el gobierno, habría desatado una campaña de los medios en contra de la naciente administración.

Las escuálidas finanzas estatales, otra de las herencias de César Duarte, hace doblemente loable el propósito anunciado por el gobierno de Corral de regular la compra de espacios publicitarios. Corral ha invitado para ello a organismos como Fundar y el INAI.

Los colegas consultados dicen que no se oponen a esa iniciativa. Sin embargo, subrayan que esa promesa está sin cumplirse. Que no existen criterios, públicos y claros, para la compra de publicidad, y que al igual que en el pasado, hoy hay un manejo discrecional de esos presupuestos.

Los periodistas expresan que el actual gobierno del estado ha enarbolado un discurso hostil hacia los medios. Toda denuncia periodística se descalifica a partir de deslizar que los medios pegan porque ya no se les paga. Que los periodistas critican con ferocidad porque no hay publicidad, y que César Duarte nunca enfrentó similares coberturas mediáticas.

Un medio es un espejo. Los periodistas ponen ese espejo ante sus vecinos, sus amigos, sus conciudadanos y sus gobernantes.

El espejo reflejará las imágenes con todas sus imperfecciones. Cada quien elige si prefiere trabajar en corregir esos defectos, ocultarlos o desestimarlos. En Chihuahua se ha instalado desde el gobierno un discurso que culpa a quien porta el espejo por revelar, por ejemplo, que el gobernador contrató a 28 parientes.

Los periodistas han presentado pruebas de esa inquina: una lista negra oficial y mensajes telefónicos entre funcionarios donde se les acusa de extrañar el chayote.

Corral contestó en Facebook que lo de las listas negras es falaz y que los chats de sus funcionarios no representan su política de comunicación.

Es cierto que hay diarios y portales que se crean para extorsionar o desviar recursos. Esos casos deben ser denunciados por la autoridad. Pero lo que se reclama a Corral es que agarra parejo en dos sentidos: 1) revuelve las aguas y acusa de corrupción a todos los periodistas, los de medios reales y los de medios fantasma, y 2) porque acusa al reportero de pecados que pudo haber cometido su publisher.

Corral también creó Cambio 16, su propio órgano de difusión. Los colegas ven esa iniciativa como un intento por controlar la información y acotarlos.

¿Qué quieren del gobernador?, pregunté a algunos periodistas la noche del lunes en Ciudad Juárez. Al principio se quedaron callados. Uno de ellos buscó en su celular y leyó: “Como nunca, los periodistas tendrán las mejores condiciones para informar”: Javier Corral en su toma de protesta.

Enojarse con el espejo es inútil. Y si quien lo hace es el gobierno, quienes más pagarán por ello serán los ciudadanos, a quienes podría llegarles menos información.

El gobierno de Corral es muy joven. Hay tiempo si quiere rectificar. Pero si lo que elige es vivir peleado con el espejo, que tenga en cuenta que expondrá más aún a los periodistas, pues al fin y al cabo son –reza el mensaje del líder estatal– unos chayoteros, extorsionadores. Como si a los periodistas de Chihuahua les hiciera falta afrontar más riesgos.

Twitter: @SalCamarena

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