Opinión

Ixchel, atropellada y esquilmada

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Ixchel Cisneros. (Twitter)

Ixchel Cisneros fue atropellada el 18 de junio. Ixchel es una joven periodista que actualmente colabora en el Cencos. La tarde de ese día, en la colonia del Valle, Ixchel fue embestida por un Chevy.

“No, no iba viendo mi celular, no me pasé el alto, y sí me fijé al cruzar. Aun así, sin más ni más, de un segundo a otro, desperté tirada sobre Gabriel Mancera”, ha escrito Ixchel en un texto en el que relata la traumática experiencia. “Me preguntaban si estaba bien, me pedían que no me moviera y decían que pronto llegaría la ayuda”.

Esa “ayuda”, en efecto, llegó, pero era todo menos caritativa.

En su relato, que puede ser consultado aquí, http://www.cencos.org/blog-cencos/atropellar-y-huir-la-justicia-cotidiana-que-no-llega, detalla la doble pesadilla que tuvo que vivir.

Una de esas pesadillas consistió en que, de madrugada y lesionada, tuvo que padecer el aborrecible laberinto que es levantar una denuncia ante el Ministerio Público.

La víctima de un acto negligente o criminal es obligada a ir de una oficina a otra para relatar, varias veces, las circunstancias del percance que puso en peligro su vida. Antes que atenderla, el sistema la machaca de nuevo. El trámite suena más absurdo aún cuando dos semanas después, Ixchel no tiene noticia de si ya dieron con el vehículo que la atropelló. Piensen en eso cuando nos vuelvan a presumir las cámaras de seguridad.

La segunda pesadilla merece otra denuncia. Ixchel dice que en el hospital le preguntaban “incisivamente cómo iba a ser la forma de pago”.

Le pedí ayer que me diera más detalles al respecto. Lo sucedido es patético. Fue tratada, desde el primer momento, como fuente de ingresos, como negocio, tanto por los de la ambulancia como por los del hospital.

“Los de la ambulancia me preguntaron si tenía seguro. Dije que no. Luego, ellos propusieron llevarme al Médica Londres. Porque no era ‘tan caro’, dijeron. Y los de la ambulancia jode y jode a mi suegra para que les pagara el traslado. Y a mí, mientras me inmovilizaban me preguntaban mi forma de pago. Mi marido tuvo que ir al cajero para sacar mil 200 en efectivo para los de la ambulancia, porque no traíamos.

“En el hospital, cuando les dije que pagaría con tarjeta, me la pidieron, se cobraron 3 mil pesos y me llevaron mi voucher para que lo firmara en la camilla”.

Los estudios que le hicieron a Ixchel son tan chafas que cuando fue con un médico particular tuvo que hacerse nuevas placas, pues las que le cobraron no sirven.

Un estudio con cifras de 2011 establece que cada año en percances automovilísticos fallecen en México alrededor de 16 mil personas. Casi una tercera parte de ellos son peatones. En el DF, hay alrededor de 500 decesos por atropellamiento al año y más de 7 mil lesionados en accidentes viales.

¿Y el sistema público de salud de la ciudad “gobernada por la izquierda”? Bien gracias. También en este aspecto los ciudadanos han sido entregados a voraces entidades privadas.

Así que ya lo saben. Aunque paguen puntualmente sus impuestos, más les vale traer tarjeta (con suficientes fondos) y efectivo a la hora de lanzarse a las calles. De otra manera, si les llega a pasar algo (toquemos madera), sufrirán incluso para que una ambulancia les haga el “favor” de recogerlos.

Ánimo, Ixchel.

Twitter: @salcamarena

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