Opinión

It is the insecurity, stupid!

 
 
 

  

inseguridad

Los problemas de inseguridad, violencia e impunidad podrían ser, de nuevo, los temas en los que más dificultades tendrán los candidatos presidenciales al abordarlos durante su campaña. Y, de nuevo, el siguiente presidente o presidenta de México asumirá el poder sin mandato de cómo resolver los que continúan siendo de los problemas más difíciles y que más han impactado en la calidad de vida de los mexicanos.

Para aquellos lectores que no conocen la campaña presidencial del otro Clinton –William Clinton, en 1992, en contra del otro Bush, en este caso George H. W. Bush, quien buscaba ser reelecto–, el lema "It’s the economy, stupid", subrayando la importancia de la economía como una de las preocupaciones fundamentales del electorado, fue lo que catapultó al relativamente desconocido gobernador de Arkansas a la presidencia de Estados Unidos.

En el caso de las elecciones presidenciales de 2018, un lema similar, tal vez menos agresivo "It is the insecurity, stupid", debería ser el lema de los candidatos, porque todo indica que la violencia y la inseguridad irá en aumento en ese año.

Encuestas recientes señalan cómo se ha ido transformando la principal preocupación de los mexicanos, que generalmente era la situación económica. En agosto de este año, la percepción de la inseguridad y la económica se cruzaron; y según Mitofsky, a los mexicanos les intranquiliza más la situación de inseguridad, con 48.2 por ciento de las personas, mientras que 45.6 por ciento asegura que lo que más le angustia es el tema económico.

Cada vez menos mexicanos están 'satisfechos' con la seguridad en el país. De acuerdo con la decimoséptima Encuesta Nacional Sobre Percepción de Inseguridad Ciudadana en México, realizada por Mitofsky, en el último año el porcentaje de mexicanos satisfechos bajó de 19 al 15 por ciento.

Y sí, el tema de seguridad podría cruzarse con el tema económico, pero no como quisieran los operadores políticos de las campañas presidenciales: la delincuencia nos golpea el bolsillo a todos los que vivimos en México. Los gastos que se derivan de ésta se destinan a la compra de equipo de seguridad para mantener a raya a los delincuentes. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (Envipe) 2017, que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cada mexicano termina pagando cinco mil 647 pesos al pozo sin fondo de la delincuencia.

La cifra oficial de víctimas de los delitos en el país asciende a 24.2 millones, es decir, 28 mil 788 víctimas por cada cien mil habitantes. El costo total de la inseguridad y el delito que cargamos todos es de 229.1 mil millones de pesos –1.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), según la Envipe.

Ya van varios años que al inicio de cada proceso electoral retomo este decálogo de cómo resolver la inseguridad en un país, que he plasmado varias veces en este espacio. Se requiere: 1.- Voluntad política. 2.- Detener la corrupción y castigar a los corruptos. 3.- Asegurar los recursos necesarios. 4.- Tener un plan de acción con pasos a corto, mediano y largo plazos. 5.- No tolerar la falta de cooperación y colaboración entre funcionarios y ramas del poder. 6-. Exigir resultados, de lo contrario que renuncien. 7.- Asegurar un marco jurídico que permita a las autoridades enfrentar a las organizaciones más peligrosas del planeta. 8.- Tener absoluta claridad sobre qué exigir a la federación y a la comunidad internacional. 9.- Trabajar con la sociedad civil, no grillar. 10.- Ejercer un liderazgo extraordinario ante una crisis extraordinaria.

Sé que son enunciados fáciles de prescribir, pero casi imposibles de implementar, en parte por no querer reconocer políticamente la gravedad de la violencia en el país.

El candidato del PRI, quien quiera que sea, tendrá que denunciar al presidente Peña por la negligencia de su administración. La candidata Margarita Zavala tendrá que enfrentar cuestionamientos de la estrategia de su esposo (Felipe Calderón) durante su sexenio.

En el caso del Frente Ciudadano, y la mayoría de los candidatos independientes, el cuestionamiento girará sobre la falta de experiencia o de estrategia. Y Andrés Manuel López Obrador será cuestionado sobre su apoyo a políticos y funcionarios que tuvieron vínculos con el crimen organizado. O sea, parecería que nadie tiene la credibilidad ni la experiencia de hacer campaña alrededor del tema que más preocupa al electorado.

Y con más enojo votarán electores, asegurando que “es la inseguridad, estúpidos”. 

Opine usted: www.anamariasalazar.com

Twitter: @Amsalazar

También te puede interesar:
Dividir para sobrevivir
Con los desastres nacen o se destruyen carreras políticas
Se acabó el tiempo