Opinión

Irán, acérrimo enemigo de Israel

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Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, respalda a islamistas sirios, según un informe de la ONU. (Reuters)

Frente a las elecciones parlamentarias de Israel el próximo 17 de marzo, los opositores políticos del primer ministro Benjamin Netanyahu (BN) lo han criticado severamente por su “obsesividad” de evitar un acuerdo negociado en Ginebra, Suiza, entre Irán y el denominado Grupo de los Cinco + Uno (Gran Bretaña, China, Francia, Rusia, Estados Unidos y Alemania). El grupo ha buscado alcanzar un acuerdo global con Irán que impida que esta nación desarrolle una bomba nuclear; a cambio, Occidente eliminaría gradualmente las sanciones económicas que le ha impuesto y que han afectado fuertemente el desempeño de su economía.

BN considera que el programa nuclear de Irán tiene fines militares y constituye una amenaza para la existencia de Israel y, en general, para el mundo; aparentemente desde hace dos o tres años, Israel está preparado para una ofensiva para destruir la infraestructura nuclear de Irán y, no se descarta, que pueda materializarla en el futuro próximo. Se considera que BN volverá a repetir como primer ministro.

Se ha consignado que Estados Unidos está ocultando información a Israel sobre las negociaciones de Ginebra; sin embargo, BN ha expresado que Israel conoce los detalles de las mismas. Inicialmente Estados Unidos impuso restricciones a Irán para el enriquecimiento de uranio a un plazo de 20 años; no obstante, los iraníes han presionado por que el plazo se reduzca a diez años, aparentemente Irán y el Grupo de los Cinco + Uno llegarían a fijar un punto medio (15 años); también Irán ha demandado que se enriquezca con uranio un mayor número de centrifugadoras.

El gobierno de Obama ha manifestado que Irán ha honrado sus compromisos de un acuerdo nuclear provisional y que ha detenido el avance del enriquecimiento de sus centrifugadoras. Sin embargo, en la práctica las argumentaciones de Irán han sido inconsistentes y tergiversadas, que hacen difícil de creer que esté buscando obtener energía nuclear con propósitos pacíficos. Por lo demás, desde el acuerdo provisional de noviembre de 2013, Irán no ha permitido acceso a los científicos extranjeros a instalaciones que se sospecha están inmersas en el programa nuclear militar.

No sólo Israel ha expresado preocupación por el programa nuclear iraní, también la han señalado los gobiernos sunitas de Arabia Saudita, Egipto, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Así, las aspiraciones militares del programa de Irán podrían alentar una carrera armamentista nuclear en la región. En este sentido, Arabia Saudita tiene planes para construir cuatro reactores nucleares en su territorio. Asimismo, ha señalado en conversaciones privadas con fuentes europeas la posibilidad de cooperar con Israel en una ofensiva contra Irán, incluyendo el uso del espacio aéreo saudí por parte del Ejército de Israel.

En este contexto, se considera que no sólo el programa nuclear de Irán esta creando incertidumbre en Medio Oriente, sino que también junto con sus aliados, particularmente Hesbolla, están impulsando el terrorismo “desde Beirut, Damasco, Bagdad y recientemente Sana” (Yemen); miles de combatientes de Hesbolla están en Siria dirigidos por Irán; también se están apostando en el sur de ese país en la frontera con Israel. La ola de tensiones entre Israel e Irán en enero pasado causó inquietud cuando Hesbolla mató a dos soldados israelíes y otros siete quedaron heridos en la frontera de Israel con Líbano; días antes el Ejército de Israel llevó a cabo un ataque aéreo que provocó doce muertos de Irán y miembros de Hesbolla.

Hesbolla, con el patrocinio de Irán, ha creado una nueva célula terrorista para realizar secuestros y lanzamientos de cohetes contra objetivos militares y civiles en el norte de Israel. Igualmente, ha estado llevando ataques contra israelíes y/o judíos en el extranjero mediante su red terrorista mundial. Desde 2006 Irán dotó a Hesbolla de misiles Fateh-llo que pueden alcanzar cualquier punto de Israel y sus milicias han participado en diferentes conflictos en Medio Oriente y el Golfo Pérsico; en el presente, por iniciativa de Irán, apoya al dictador Bashar al-Assad en la compleja guerra que se desarrolla en Siria. Hesbolla, que surgió como partido político durante la guerra civil en Líbano en 1982, está integrado por grupos radicales libaneses chiitas y tiene como objetivo establecer en ese país un Estado Islámico tomando como modelo a Irán. Hesbolla ha manifestado su intención de acabar con Israel y ocupar Jerusalén para dejar esa ciudad bajo dominio musulmán; esta organización no representa un peligro menor para Israel.

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