Opinión

Invertir temprano
no es suficiente

 Por Julieta Guzmán*
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Niños trabajadores. (Cuartoscuro)

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de asistir al Congreso Internacional “Invierte Temprano, Aportaciones para el Presupuesto Base Cero” que se realizó en las instalaciones del Palacio Legislativo de San Lázaro. El Congreso se llevó a cabo con el objetivo de conocer los avances de los programas y las estrategias que se han impulsado en México en torno a la primera infancia para que esta información contribuya a identificar las prioridades en términos de inversión durante la construcción del presupuesto federal para 2016.

En un país donde los niños menores de cinco años integran el grupo etario con mayor pobreza, que presenta el menor índice de desarrollo humano (Oficina de Investigación en Desarrollo Humano. PNUD, México) y en el que sólo se invierte 0.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en primera infancia (Mexicanos Primero, 2014), era indispensable e impostergable realizar un evento como este para fijar en la agenda pública el tema de la inversión en edad temprana.

El evento, que convocó a más de mil quinientas personas, contó con la participación de connotados expertos como el Premio Nobel de Economía 2000, James J. Heckman, y la Extitular del Ministerio de Salud de Chile, Helia Molina, quien formó parte del equipo que implementó el exitoso Sistema de Protección Integral a la Infancia en ese país (http://www.crececontigo.gob.cl/).

En su participación, la Dra. Molina, además de presentar los resultados de “Chile crece contigo”, habló de los retos que implicó la implementación del sistema a nivel nacional. La inversión en esta etapa de la vida es fundamental, pero para que el gasto rinda, debemos de focalizar, invertir en lo que nuestras niñas y niños necesitan, y las necesidades de las y los pequeños son tan diversas como los contextos en los que se desarrollan.

¿Qué necesitan las niñas y niños? La respuesta es: una atención integral que haga efectivos sus derechos. Que se garantice su derecho a la supervivencia, al desarrollo, a la protección y a la participación. Todas las niñas y niños lo necesitan, pero lo indispensable para garantizar sus derechos no es igual para todos los niños del país.

¿Sabemos qué acciones se necesitan para garantizar los derechos de las niñas y niños en nuestro país? Aunque la información no es suficiente y no es tan fácil acceder a ella, la respuesta es sí. Las personas, en las entidades federativas, que integran los equipos encargados de implementar programas como Prospera, además de contar con datos sobre el número de menores con atención, tienen experiencia en la implementación, en el trato directo con las familias, la capacitación del personal de salud, el aprovechamiento de los recursos. Desafortunadamente, lo único que se les exige son informes de resultados. Con poca frecuencia se pone atención a lo que saben y han aprendido en el proceso de implementación.

Para aprovechar mejor esta información, cada entidad federativa debería elaborar un autodiagnóstico para conocer en qué nivel está la atención integral que brinda a la primera infancia. En éste debería recuperar, además de datos, su experiencia. ¿Qué de todo lo que hace garantiza el cumplimiento de los derechos de las niñas y niños? ¿Qué más es necesario para brindar una atención integral? Al final, cada entidad estaría en condiciones no sólo de exponer a los legisladores sus avances, sino de exigirles el presupuesto necesario para garantizar la atención integral a la primera infancia.

Con este tipo de diagnóstico, los legisladores tendrían la información suficiente, un panorama nacional del nivel de atención integral a la primera infancia y argumentos para asignar más de 1.o por ciento del PIB a los que más lo necesitan y en los que es mayor el rendimiento de la inversión.

La autora es investigadora de Mexicanos Primero.

Twitter: @Lilia_Julieta

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