Opinión

Inútiles

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Contaminación. (Cuartoscuro)

La semana pasada la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) tomó la decisión de tirar a la basura el programa Hoy No Circula, y sustituirlo por otro. En principio, nos regresamos a la versión original, en la que 20 por ciento de los autos deja de circular cada día de la semana. Pero, se dijo, también desaparecían la precontingencias, y se tendría una nueva regulación. Se trata de medidas temporales que para junio serán reemplazadas por otro programa.

El día primero de abril escribí al respecto, y titulé la colaboración “Ocurrentes”, porque creo que uno de los grandes defectos de las políticas públicas en México es que son ocurrencias, ideas del momento, modas, algún libro que medio leyeron, que de pronto se convierten en la salvación nacional, y que se imponen a la población sin respeto alguno por procedimientos elementales. Es precisamente lo que ocurrió la semana pasada.

Pero justo el día anterior al inicio de la nueva versión, es decir, el lunes 4 de abril, el nivel de contaminación en la Ciudad de México superó los niveles que anteriormente determinaban una contingencia. Y dijeron que estábamos en ella, aunque era el último día en que aplicaría, porque al día siguiente, martes 5, ya sería algo diferente. Bueno, pues ese martes el nivel de contaminantes fue incluso mayor, y la CAMe no tenía idea de qué hacer. Durante un par de horas, los medios de comunicación intentaron obtener una declaración oficial de qué ocurriría el miércoles, sin lograrlo. La cantidad de personas intentando conseguir respuesta en la página de la CAMe tiró todo el servidor del gobierno federal (por cierto, excelente ejemplo de por qué no es buena idea concentrar todo, yo no podía entrar a la página de Hacienda para bajar los Precriterios, de los que le platicaré mañana).

El problema de la contaminación del aire en la Ciudad de México es un hecho real, no hay duda de ello. Comentamos la semana pasada medidas que pudieron haberla incrementado. Además, aparentemente estamos en una circunstancia climática que la magnifica, tal vez parecida a la de hace 30 años, que a la postre nos llevó al Hoy No Circula original. Pero eso no es excusa para tomar decisiones ocurrentes, como la de la semana pasada, y luego no terminar el trabajo, como se hizo evidente en esta semana. Nadie pide medidas milagrosas, pero sí un mínimo respeto a las reglas establecidas, y un elemental compromiso con su trabajo.

Por cierto, creo que ya es momento de hablar en serio del desorden de las manifestaciones en la Ciudad de México. No conozco un país civilizado en el que se permita a cualquier persona cerrar las calles cuando le dé la gana. En todos ellos se respeta el derecho a expresarse, pero eso está regulado: no se pueden bloquear calles, no se puede marchar encapuchado, no se puede agredir a terceros, y la policía hace cumplir esto, incluso con medidas de fuerza, acotada: chorros de agua, gas, etcétera. Pedir que hagan eso en México, como lo hago ahora, me hace candidato a recibir violencia de parte de los defensores de las manifestaciones. Digo, para que me quede claro que no somos iguales.

Y es que acá cualquiera puede hacer lo que quiera. El mismo martes 5 hubo manifestaciones que bloquearon el tráfico en Reforma, en Cuauhtémoc, en la Narvarte y en el Centro Histórico. Más allá de la falta de valor de las autoridades, y de un absurdo mito acerca del derecho a expresarse, no encuentro razón alguna por la cual el 20 por ciento de las personas no pueda circular en su auto mientras 20 personas cierran una avenida.

Bueno, elevamos la calificación del gobierno. Son más que ocurrentes: son, además, inútiles.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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