Opinión

Intolerancia y fanatismo religioso

 
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Palestina

La historia está llena de guerras, persecuciones y genocidios por motivos religiosos. La convicción o creencia de que mi religión es la única verdadera y las demás están en un error condenable, sienta las bases para la intolerancia y un fanatismo que aprueba castigar, condenar y hasta matar a quienes no comparten mis creencias.

En sus memorias, Juan Pablo II confiesa que le costó trabajo aceptar que debía tolerar y convivir con otras religiones que consideraba erróneas.

Algunas de las atrocidades que en la actualidad perpetran minorías de radicales islamistas, las cometieron en siglos anteriores los cristianos en nombre de Cristo, a quien interpretaron a su conveniencia. Las matanzas de infieles en tierra santa produjeron literalmente ríos de sangre y la inquisición violó en nombre de Cristo todos los derechos humanos.

Cristo, de cuyas enseñanzas se deriva el cristianismo, fue tolerante y condenó el racismo, el clasismo y el estatismo religioso, que son los fundamentos de la intolerancia y el fanatismo violento. Aceptó a los no judíos y a todas las clases sociales entre sus seguidores: prostitutas, pobres, ricos, ladrones y hasta fue a la casa de un recolector de impuestos, saqueo, de donde se deriva el término saqueadores. Sentó las bases para separar la religión del Estado: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Sin embargo la historia de la Iglesia católica está llena de alianzas entre iglesia y Estado y de persecuciones a quienes no profesaban el catolicismo.

Afortunadamente en la actualidad la mayoría de los cristianos, de diferentes iglesias, conviven pacíficamente, al igual que los mahometanos, judíos e hinduistas. Son minorías radicales las que en una obsoleta lucha contra los infieles y apóstatas de su religión, todavía no aceptan la libertad religiosa y son intolerantes con quienes no comparten sus creencias; pero las mayorías religiosas en casi todo el mundo son tolerantes y respetan a quienes piensan diferente.

A pesar de minorías fanáticas religiosas, que todavía utilizan la religión para obtener poder por la vía violenta, hemos avanzado.

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