Opinión

¿Intervención cambiaria en puerta?

A pesar de atravezar por los niveles más débiles para el peso mexicano desde 2011, creo que la implementación de un programa de intervención en el mercado cambiario no es necesaria. En particular, las condiciones de volúmen y liquidez en el mercado cambiario no lucen lejanas de lo que podría considerarse un comportamieto normal. No obstante, vale la pena refrescar la memoria sobre el tipo de elementos que suelen disparar las intervenciones oficinales y sus efectos.

A continuación destaco tres elementos centrales a considerar:

Primero, el nivel del tipo de cambio nominal no parece ser un detonante per se. Las autoridades han sido muy cuidadosas en el pasado en evitar que la implementación de esquemas de intervención sea traducida en la revelación de una preferencia por un determinado nivel de tipo de cambio.

Recordemos que los más recientes periodos de intervención cambiaría por parte de la Comisión de cambios se han implementado a niveles distintos de tipo de cambio nominal.

Por ejemplo, durante el 8 de octubre del 2008 y el 29 de noviembre del 2011, inicio de dos periodos con intervenciones que incluían esquemas basados en reglas de mercado, los niveles más débiles para el peso a nivel intradía fueron de 14.29 y 14.04 respectivamente.

No obstante, dichos peridos de intervención sí han sido detonados en el contexto de agudas y rápidas depreciaciones del tipo de cambio. Tales debilitamientos bruscos se han dado dentro de un marco muy particular respecto al funcionamiento del mercado cambiario.

Segundo, es el funcionamiento del mercado cambiario el factor que ha detonado de manera explícita los anteriores periodos de intervención basados en reglas de mercado. En específico, en los comunicados de la Comisión de Cambios de las fechas arriba citadas se hace referencia a condiciones de falta de liquidez y se revela el objetivo de restablecer o preservar la operación normal del mercado cambiario.

Las anomalías en el funcionamiento del mercado que han llevado a dichas intervenciones han sido notorias en variables clave (y públicas) tales como el volumen de operación en el mercado cambiario o el diferencial Bid/Ask de la cotización.

En específico, en las dos ocasiones anteriormente citadas, el volúmen de operación ha llegado a desplomarse por debajo de referencias promedio recientes, y el diferencial mencionado se ha ampliado de manera significativa. Ambos síntomas relacionados con una crisis de liquidez (o riesgo elevado de que esto pudiera presentarse) en el mercado.

Tercero, las intervenciones basadas en reglas de mercado no son la única herramienta con la que cuenta la Comisión de Cambios en caso de ser necesario. De hecho, del año 2008 a la fecha, se han destinado más recursos a intervenciones de tipo discresionales que a los esquemas cuyo detonante tiene que ver con reglas de mercado. No obstante, vale la pena hacer dos comentarios respecto a este par de esquemas de interveción.

En el caso de las intervenciones de tipo discrecional, la referencia más reciente con que contamos es el difícil periodo del otoño del 2008. En aquel momento, la crisis financiera global fue agudizada a nivel interno en cuanto a sus implicaciones en el mercado cambiario local por una elevada exposición del sector privado a derivados cambiarios. Así, podemos hablar de circustancias excepcionales donde este tipo de intervenciones se han presentado.

En relación a los esquemas basados en reglas de mercado, no hay que dejar de lado que sus efectos sobre el mercado cambiario no solo son de tipo directo (relacionados con el monto de dólares subastado en el mercado) sino también de tipo indirecto. En específico, la mera implementación de un esquema de este tipo puede proveer de un efecto señalización. Es decir, más allá de los efectos de la interveción sobre la oferta de divisas, ésta puede influir sobre las expectativas de los participantes en el mercado y materializar un efecto sobre el mercado cambiario.

Desde luego, queda pendiente el tema del papel que podrían jugar consideraciones de valuación del tipo de cambio (en su forma real bilateral y/o multilateral) en la probabilidad de observar intervenciones oficinales.

Considerándo lo anterior, a pesar de los débiles niveles del tipo de cambio registrados recientemente, las variables de liquidez no han mostrado niveles anómalos. Así, se puede afirmar que el mercado cambiario continúa funcionando de manera normal, por lo que una intervención cambiaría oficial no sería un evento inminente.