Opinión

Insuficiente competencia
en la banca mexicana

La competencia en los servicios financieros de México se ha intensificado en algunos mercados, pero en general no es tan “feroz” como para beneficiar a los consumidores.

Es evidente que en los últimos años ha habido un esfuerzo de las instituciones bancarias para reducir los costos y aumentar el volumen de negocios.

No obstante, persiste un entorno de competencia insuficiente, lo que se ha traducido en ganancias extraordinarias para los bancos.
En 2013, el sistema bancario obtuvo una utilidad neta de 107 mil millones de pesos, monto sin precedente del que más de 88 por ciento fue generado por el G7, que integran BBVA Bancomer, Banamex, Santander, Banorte, HSBC, Inbursa y Scotiabank.

Una parte importante de los ingresos de la banca proviene del margen financiero, que deriva de los ingresos por intereses menos los gastos también por intereses. En el último año, el margen financiero fue de 296 mil millones de pesos, monto máximo histórico.

Lo anterior quiere decir que el diferencial entre las tasas de interés activas y pasivas en la banca mexicana aún es amplio.

Tanto el nivel de ganancias como el margen financiero son indicadores muy claros de la insuficiente competencia bancaria.

En la pasada Convención Bancaria, Jaime González, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, recordó que existe una alta concentración del financiamiento en unas cuantas instituciones de crédito.

Dijo que el llamado G7 concentró 86 por ciento del financiamiento de la banca múltiple al cierre de 2013. Ese grupo de siete bancos representa 78 por ciento de los activos totales del sector.

Por parte de las instituciones de crédito, Javier Arrigunaga, presidente de la Asociación de Bancos de México, afirmó que la industria bancaria compite ampliamente.

Ejemplificó que, según el Índice de Herfindahl, los niveles de competencia bancaria en el país son favorables en un comparativo internacional.

Arrigunaga dijo que para México, el índice de concentración era de mil 200 puntos en 2012, con lo que se ubica por debajo del promedio de América Latina y está en línea con el de la Unión Europea.
Más aún, comentó que los niveles de concentración o competencia son más favorables en los bancos en comparación con los de la industria automotriz.

Si bien la competencia en el sistema bancario no puede darse por decreto, debe intensificarse para contribuir a bajar las tasas de interés.
La reforma financiera comprende medidas que fomentan una mayor competencia entre los proveedores de productos o servicios financieros.

Además, inhibe prácticas anticompetitivas, como las llamadas ventas atadas, que desde el pasado 10 de abril están prohibidas.

Por lo pronto, en un entorno de competencia insuficiente como el que prevalece en México, se ve lejana una reducción de las tasas de interés para que el crédito sea más barato.

Twitter: @VictorPiz

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