Opinión

Instituciones y gobierno

            
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Stephano Zamagni (tomada de @BaldiDario)

Decíamos que para McCloskey la explicación del funcionamiento de la economía en el largo plazo no puede depender de las instituciones (como es el caso para Acemoglu y Robinson, por ejemplo), puesto que “El funcionamiento de cualquier institución depende de la ética sostenida socialmente más allá de los incentivos” (436).

Cita a Stefano Zamagni, “’El desarrollo económico moderno no ocurrió por la adopción de incentivos más fuertes o mejores arreglos institucionales, sino principalmente por la creación de una nueva cultura’. O como lo dice el empresario e intelectual indio Gurcharan Das: ‘Los científicos sociales imaginan las fallas de gobierno como un problema de instituciones, y la solución que proponen descansa en cambiar la estructura de incentivos para mejorar la responsabilidad (accountability). Cierto, pero esas fallas tienen también una dimensión moral’” (3078).

Para que no haya duda, “Los gobiernos honestos son raros. El gobierno noruego obtiene una buena parte de su ingreso del petróleo del Mar del Norte, pero es honesto y por lo mismo no está sujeto a la maldición de los recursos al estilo de Nigeria. Pero el estado de Alaska también se beneficia del petróleo, y está entre los más corruptos de los Estados Unidos” (3265). Más: “86 por ciento de los siete mil millones de seres humanos viven bajo gobiernos francamente corruptos” (3279). Por lo mismo, la idea de que el gobierno puede ser mejor que los privados no suena tan bien. Por ejemplo, “’Regulación’ tiene un dulce y agradable sonido. En unos pocos países angélicos no daña demasiado el ingreso” (3317).

“Pero salir del mercantilismo ha sido difícil, es tan atractiva la creencia en la planeación… ‘conocimiento sistemático, cuidadosamente cultivado por los buenos príncipes y sus funcionarios, que beneficiará el bienestar general’” (9268). O visto al revés, “Los gobiernos no pueden hacer mucho para nutrir la creatividad humana. Las escuelas libres, aún públicas, pueden alimentarla, si no se corrompen en sinecuras para malos maestros y peores burócratas, y no enseñan simples actitudes tradicionales o aprobadas por la intelectualidad” (9561). No hay que olvidar que la palabra ‘innovación’, derivada del latín medieval, tuvo mala reputación hasta bien entrado el siglo XIX.

Para McCloskey, “El neomercantilismo o neocameralismo o neopopulismo o neoantiburguesismo, o cualquiera de las otras alternativas iliberales matan el mejoramiento. Esas ideas políticas son notablemente inferiores en resultado al neoliberalismo y al Acuerdo Burgués” (12100). Por lo mismo, “Forzar ahora, con violencia de Estado, la igualdad de resultados, en un estilo iliberal, ‘Francés’
–cortando las flores altas, envidiando las cursis chucherías de los ricos, imaginando que repartir ingreso es tan eficaz para ayudar a los pobres como repartir pizza lo es en una agradable reunión con amigos, tratando a los pobres como niños tristes que deben ser empujados o compelidos por los mandarines de la intelectualidad– ha tenido a menudo, hemos descubierto, un costo elevado al dañar la libertad y dignidad y ralentizar el mejoramiento. No siempre, pero muy a menudo” (549).

Puesto que el gran avance de los últimos dos siglos, el Gran Enriquecimiento, ha sido producto de mercados en los que compiten ideas, y sin interferencia, las mejores sobreviven, lo que requerimos para mantener ese proceso es: 1) libertad para esa competencia; 2) dignidad, para que todos los competidores puedan realmente participar; y 3) igualdad, en el sentido de tener la misma libertad y dignidad. Pero si lo que se quiere es igualar el resultado final, entonces no hay competencia de ideas, y por lo mismo no hay enriquecimiento. O dicho con más claridad: el problema no es la desigualdad que tanto se discute ahora. Libertad y dignidad son la verdadera Igualdad Burguesa: “La gente quiere dignidad, aun más que la igualdad de ingreso que dicen que quieren” (12358).

Profesor de la Escuela de Gobierno,Tec de Monterrey.


Twitter: @macariomx

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