Opinión

Inicia la peregrinación anual a Nueva York

“Con todos sus defectos y con todas las fallas que le queramos atribuir, la ONU aún representa la esperanza mejor organizada del ser humano de poder sustituir la mesa de negociación por el campo de batalla”.
Dwight Eisenhower, 1961.


Mientras en México celebrábamos la Independencia, el martes en Nueva York comenzó el 69 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Como todos los años, participarán cientos de delegados de los 193 países miembros, observadores, organizaciones no gubernamentales, líderes empresariales, legisladores, periodistas y, en esta ocasión, grupos indígenas de todo el mundo. Se espera que acudan cerca de 140 jefes de Estado o de Gobierno.

Inicialmente se tenía contemplado que, de la amplísima agenda de más de 175 temas, tres de ellos fueran prioritarios durante las discusiones de los líderes: cambio climático, agenda para desarrollo post-2015 y derechos de los pueblos indígenas. Sin embargo, la sombría coyuntura internacional hace pensar que otros asuntos tomarán primacía en las discusiones.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, convocó a una Cumbre sobre Cambio Climático en la que participarán aproximadamente 100 jefes de Estado, con las notables ausencias de los primeros ministros de India, Canadá y Australia, el presidente de China y la canciller alemana. Desde el fracaso de la reunión de Copenhague, se había evitado elevar al más alto nivel la discusión sobre este grave fenómeno. Sin embargo, ante el reto de alcanzar un acuerdo en la COP 21 en 2015 en París sobre reducción de emisiones, se consideró necesario comprometer el apoyo de los líderes para lograrlo.

En el marco de esta Asamblea General también se celebrará la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas que discutirá medidas concretas, que los países deberán adoptar para cumplir la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, en la que se establecen las normas mínimas para la supervivencia, la dignidad y el bienestar de los pueblos indígenas del mundo, que son más de 5.0 por ciento de la población mundial. Es necesario que todos los organismos y agencias de Naciones Unidas y los países miembros, coordinen sus labores y programas para atender las necesidades de los pueblos indígenas desde perspectivas distintas, sin duplicar esfuerzos.

El tema del debate para esta Asamblea General es cómo lograr las metas de la agenda del desarrollo. Como se recordará, en 2000 los países se comprometieron a reducir los niveles de extrema pobreza y establecieron una serie de objetivos sujetos a plazos en materia de hambre, salud, educación, vivienda, nutrición, igualdad, sustentabilidad y lucha contra el VIH-Sida. Estos plazos deben alcanzarse para 2015, cuando deberán adoptarse nuevos objetivos. El secretario general ha propuesto que en esta sesión los líderes aborden el cumplimiento de las metas hasta el día de hoy y se comprometan a enfrentar con seriedad los pendientes en materia de desarrollo.

A pesar de la relevancia de estos tres temas, es muy probable que los desplacen otros más coyunturales e igual de importantes: la crisis del ébola en África, los enfrentamientos entre Israel y Gaza, las guerras en Siria e Irak, la tregua frágil en Ucrania, las sanciones a Rusia, los conflictos en Sudán del Sur y Somalia y la amenaza creciente del Estado Islámico. Incluso el presidente Obama ha convocado a una sesión especial del Consejo de Seguridad para discutir como enfrentar a los yihadistas.

Si bien los discursos de los presidentes y primeros ministros en la Asamblea General van dirigidos a los ciudadanos de sus países, considero que la próxima semana habrá que escucharlos con cuidado, pues seguramente nos darán pistas sobre el alcance de los conflictos y las repercusiones a la paz y la seguridad de todos.

Postdata. Quiero señalar que la doctrina Estrada sólo se refiere a que el gobierno mexicano no otorga reconocimientos cuando hay cambios internos de régimen, por considerar esta práctica denigrante e indigna para la soberanía de las naciones. Esta doctrina se ha interpretado, de manera equivocada, como una postura no intervencionista rígida, aplicable en todos los asuntos en los que México expresa su posición en el ámbito internacional. Creo que no se puede hablar de desapego a esta doctrina en la condena del gobierno mexicano al uso irresponsable de la seguridad fronteriza con fines políticos del gobernador de Texas en la frontera y menos para analizar la no participación de tropas mexicanas en las operaciones de mantenimiento de la paz.

Twitter: @lourdesaranda