Opinión

Ingresos estatales y disciplina financiera

 
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Abanico de billetes mexicanos. (Arturo Monroy)

A Olguita, mi esposa, que lo hará muy bien

Hace dos semanas escribí sobre la operación rescate de las finanzas estatales, que recibieron 10 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas, el FEIEF, a partir de que el saldo trimestral de las participaciones tuvo una caída cercana a los 14 mil millones de pesos. Se les pagó hace algunos días. Aunque dicha información apenas fue comentada hace tres días en la prensa nacional, ya hay información para el mes de abril, con un mejor perfil.

La creación de este fondo, creado en tiempos de excedentes petroleros, tuvo como fin apoyar a las entidades federativas cuando las participaciones recibidas, respecto a las estimadas, fuesen menores. Por ello en este mes se les cubrió el 75 por ciento de la diferencia entre lo programado y lo recibido los tres primeros meses.

El componente petrolero de la recaudación federal participable ha disminuido notablemente, tanto por el cambio de régimen, como por la caída de los precios y del volumen producido. Lo anterior ha traído efectos negativos e incertidumbre en los ingresos subnacionales y locales.

Al pasar del sistema de los derechos de hidrocarburos, el DOSH, al de la aportaciones del Fondo Mexicano del Petróleo, la aportación de los recursos petroleros ha bajado: a precios de este año, en enero de 2012 se participó a la RFP de 276 mil millones de pesos, de 216 mil en enero de 2014, de 93 mil el año pasado y este enero sólo de 60 mil millones.

En contraparte el IEPS de gasolinas, que a partir de este año es un impuesto fijo, ha sido la panacea, ya que de ser un impuesto negativo de 55 mil millones de pesos el primer cuatrimestre de 2012, en 2014 ya fue positivo en 19 mil millones, 107 el año anterior y llega a 123 mil este mes.

La buena noticia de participaciones es que en abril se revierte la tendencia negativa, hasta quedar el acumulado en 2.4 por ciento más que lo programado.

La cifra de abril es extraordinaria, más de 18 mil millones respecto a lo estimado, que rebasa los 14 mil negativos a marzo. Por eso en el acumulado a este mes, hay un superávit de 4 mil 492 millones.

Pero ojo, respecto a 2015 siguen siendo en términos reales, menores en 3.8 por ciento.

Si lo de abril se mantiene el resto del año, las entidades federativas tendrían que pagar el préstamo sin intereses recibido por la caída a marzo, si sucede lo contrario, cada tres meses se volvería activar el FEIEF.

Lo ideal sería que la tendencia sea positiva y se reintegren al final esos recursos al Fondo, eso significa que se alcanzó o rebasó el programa, y así se mantiene vivo el seguro para 2017, si sucediese lo contrario, habría que preocuparse por como volver a “llenar” el fondo de compensación.

Hoy se ha observado una recuperación de los precios rebasando los 30 dólares, un buen signo que permitiría una mejora, pero ya hemos visto la volatilidad de los precios.

A la par ya se promulgó la Ley de Disciplina Financiera, que para controlar el sobreendeudamiento estatal e introducir transparencia y orden, lo cual está muy bien, pero vayamos al fondo, evitando que tengan que recurrir los estados al endeudamiento, que aunque concentrado en tres cuartas partes en 10 entidades federativas, es un reflejo de la crisis y de indisciplina fiscal de carácter nacional.

Es claro que hay una insuficiencia de ingresos, para darle suficiencia a su gasto público, dado el limitado poder tributario de las facultades que pueden ejercer. Esta astringencia de facultades impositivas, es cierto, creó una gran camada de gobernadores, que prefieren gestionar, pedir, pero no cobrar, porque significa trabajo y un supuesto costo político. Ya los secretarios de Finanzas que no se han atrevido, podrán decir a sus gobernadores que no se puede contratar más deuda sin sentido.

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