Opinión

Infraestructura para mejor ocasión

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Peña Nieto

En esta administración se planteó, y con razón, que el desarrollo de la infraestructura sería una de las palancas más importantes para impulsar el crecimiento y el empleo de la economía, lo que iría a la par de las reformas estructurales. Para ello, en el Programa Nacional de Infraestructura (PNI) se previeron inversiones por 7.8 billones de pesos entre 2014 y 2018.

A casi un año de que se presentó el PNI, diversos factores ponen en duda que se alcancen sus metas, sobre todo a los ritmos previstos. En 2013 el ejercicio del gasto público padeció “la curva de aprendizaje” de los nuevos funcionarios. A ello se sumó el cambio de la política de vivienda y los problemas financieros y operativos que afectaron a los grandes desarrolladores, lo que afectó significativamente al sector construcción.

Para 2014 se planteó que, por la vía de un mayor déficit presupuestal, el sector público sería el principal motor del crecimiento, lo que no ocurrió: según cifras del Inegi, en 2014 la contribución del sector público a la expansión del PIB fue nula. Asimismo, durante el año pasado dos fenómenos incidieron de manera directa en la inversión y sus perspectivas. En lo externo, la volatilidad del mercado petrolero internacional y la inestabilidad en los mercados cambiarios. En lo interno, la fallida licitación del tren México-Querétaro y todo lo que implicó ese proceso en términos de falta de transparencia e inseguridad jurídica para nuevas inversiones vinculadas con la obra pública.

Para 2015 y 2016, las perspectivas de la inversión en infraestructura no son mejores, dado el recorte al gasto público y los impactos indirectos que éste genera: retrasos de pago a proveedores; freno a la inversión privada asociada; incertidumbre; deterioro de expectativas, etcétera.

En el sector energético, además de la reducción de la inversión de Pemex y CFE, en 2015 la incertidumbre sobre el comportamiento futuro de los precios del petróleo frenará las inversiones privadas en áreas terrestres, yacimientos no convencionales y aguas profundas. Con ello, además de las inversiones en refinación que se cancelarán o pospondrán, GEA Grupo de Economistas y Asociados estima que la inversión en hidrocarburos se reducirá 20.5 por ciento con respecto a la prevista en el PNI.

En el sector comunicaciones y transportes, junto con los trenes de pasajeros, es factible que el recorte al gasto afecte inversiones en carreteras y puertos. Además, está en duda la inversión privada estimada en telecomunicaciones derivada de la reforma constitucional (sobre todo la relativa a las dos nuevas cadenas de televisión), así como la relativa a la instalación de banda ancha en sitios públicos. GEA estima que ello puede afectar 19.4 por ciento de inversión sectorial en 2015-2018.

En el sector hidráulico, las mayores afectaciones (12.9 por ciento de la inversión prevista en el PNI) podrían registrarse en dos de las grandes obras a cargo de la Conagua: el Túnel Emisor Oriente y la construcción de la infraestructura para abastecimiento de León, Guanajuato, así como en varias plantas para tratamiento de agua; mientras que en el sector desarrollo urbano y vivienda, el menor presupuesto para subsidios en la adquisición de casas nuevas sin duda afectará el componente de financiamiento privado previsto en el PNI (se estima que en 30.6 por ciento de lo previsto); en cuanto al turismo, el impacto podría darse en los denominados “centros integralmente planeados” (casi 20 por ciento de la inversión total); por último, en el sector salud estaría en riesgo la construcción y/o remodelación de los grandes hospitales, equivalente a 8.0 por ciento de la inversión estimada en el sector.

En resumen, la inversión en infraestructura sería 22.2 por ciento inferior a la prevista en el PNI en 2014-2018, lo que sería equivalente a 1.9 por ciento del PIB en promedio por año, lo que impactaría en el crecimiento de la economía pero, al mismo tiempo, abriría márgenes para que se alcanzaran las metas de deuda y déficit públicos planteadas por la SHCP para el cierre del sexenio. Ojalá que cuando menos para eso sirva.

Twitter: @ruizfunes

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