Opinión

Infraestructura para el Sur

En los 20 años que han transcurrido desde que vivimos con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la distribución nacional del PIB manufacturero ha cambiado sensiblemente. Dos regiones se han visto muy beneficiadas, la Centro oeste y Nordeste, que pasaron de 1985 al 2010 a representar el 24 por ciento del PIB cada una, cuando 25 años antes representaban cerca del 17 por ciento. Es decir, ambas crecieron 7 por ciento. La gran perdedora en términos de su peso en el PIB ha sido la región Centro este, que pasó del 52 por ciento en 1985 a un 35 por ciento en el 2010. En otras palabras, los estados del Bajío y del Norte de México han sido los principales beneficiados.

Sin embargo, una región prácticamente no se mueve en 25 años. El Sur del país, que de representar el 8 por ciento del PIB manufacturero pasó al 9 por ciento.

Cinco lustros para crecer el 1 por ciento. Peor aún, el Sur sólo representa el 1.5 por ciento de las exportaciones de México, mientras que el Norte representa el 50 por ciento y el Centro el 35 por ciento. Así las cosas, es claro que el TLCAN ha sido un motor fundamental para el crecimiento, la inversión y el desarrollo de algunas zonas del país, pero no de manera equitativa y con el Sur (Morelos, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Puebla) abandonado.

Una de los factores que ha determinado este grave resultado es la falta de infraestructura de transporte en el Sur de México. El Centro y Norte del país son regiones medianamente bien conectadas, tanto por carretera, tren, puertos y aeropuertos; y cuentan con aduanas e instalaciones que permiten y fomentan el comercio. En el Sur ocurre lo contrario. De las 49 aduanas 38 están en el Norte o Centro de México.

La Alianza del Pacífico y (ojalá) el TPP deben ser motores de crecimiento en el Sur. Se requiere invertir, desde ahora, en infraestructura que potencie la capacidad logística de esos estados. SCT cuenta con el mayor presupuesto en su historia para hacerlo, urge ver los proyectos y licitaciones que transformen los anhelos logísticos del Plan Nacional de Desarrollo en realidades concretas.