Opinión

Informalidad

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Mapas ENIGH

Ya veíamos que el renglón “renta empresarial” en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) tiene una gran variabilidad, y que en el caso de la emisión 2014 presenta un movimiento muy extraño, que por sí solo podría explicar la divergencia de la ENIGH con otras mediciones del mismo Inegi.

Pero creo que vale la pena detenernos un momento en el tema debido a una característica de la economía mexicana que complica muchas de las mediciones que tienen que ver con el tema social: empleo, salarios, ingresos, etcétera. Se trata de la informalidad, que en sus tres diferentes facetas (según mide el Inegi), alcanza a prácticamente 60 por ciento de los mexicanos que trabajan.

El Inegi mide esta variable, le decía, de tres formas. Por un lado, incorpora aquí a los campesinos de autoconsumo, algo que no es frecuente en otros países. En segundo lugar, considera un “sector informal”, que es lo que se parece mucho a lo que pensamos todos cuando imaginamos el término: ambulantes, pequeños negocios en la vivienda, etcétera. Finalmente, tiene otro renglón que llama “otras modalidades de informalidad”, en donde están muchas personas que trabajan en empresas formales, pero no tienen todas las prestaciones. Ahí entran desde comisionistas y trabajadores independientes, hasta circunstancias muy parecidas al sector informal. Otra vez, no es nada fácil medir esto.

En 2014, de los cerca de 50 millones de personas en México que formaban parte de la población económicamente activa (y “ocupada”), 30 millones eran asalariados (17 formales, 13 informales). Dos millones más estaban en ese renglón, pero sus remuneraciones no eran por salario. Había dos millones de empleadores en el país, 11 millones de trabajadores independientes (diez de ellos informales) y tres millones de trabajadores no remunerados, todos ellos informales. Como puede ver, esto es un margallate.

Por ejemplo, de los dos millones de empleadores, la mitad es formal y la mitad informal. Esa mitad informal se distribuye de manera más pareja que la formal, según parece, de forma que al medir inadecuadamente la “renta empresarial” no sólo dejamos fuera a los grandes millonarios, sino a muchos otros con ingresos mucho menores.

De hecho, los ingresos de los mexicanos cambian significativamente si son o no formales. Más allá de las prestaciones, el ingreso mediano del sector formal es superior a 3.5 salarios mínimos, mientras que el informal apenas llega a 1.8 salarios mínimos. Ingreso mediano se le llama al que obtiene una persona que está justamente a la mitad de la distribución. Es mejor usar esto que usar ingreso promedio, porque los promedios se mueven muy fácilmente. Por ejemplo, el ingreso promedio de diez personas, si invitan a Carlos Slim, no tiene nada que ver con el promedio sin el ingeniero.

Insisto en la importancia de la informalidad porque muchas ideas que parecen buenas, dejan de serlo al considerar que 60 por ciento de los mexicanos viven en esa economía. Es el caso del aumento al salario mínimo, como ya comentamos alguna vez. Sólo 250 mil de los 20 millones de formales ganan entre uno y dos salarios mínimos. Todos los millones que se dice que ganan menos de un mínimo están en la informalidad, y para ellos es irrelevante cuánto sea el mínimo. Si la informalidad se define por no seguir las reglas, pues tampoco siguen, ni seguirán, la del mínimo.

Hay algunos datos adicionales que provienen de la información que publica el Inegi acerca de informalidad que me parece que pueden ser de gran utilidad, y se los comparto mañana.

Twitter: @macariomx

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