Opinión

Informalidad ya marca reglas a la formalidad

 
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Zumba. (www.zumbafestmcallen.com)

Parece increíble lo que pasa en México: la informalidad marca ya a la formalidad las 'reglas del juego'. Cito ejemplos y si usted, amable lectora o lector, quiere contribuir con algunos casos más, de los cientos de miles que habrá a la mano, será bienvenida su contribución.

JAIME 
Jaime es un joven que no terminó la secundaria. Su oficio lo aprendió de algún amigo que le enseñó a cortar el césped y cuidar de los jardines. El cobra, en realidad, 'según el sapo', pero por lo general por un jardín pequeño, que no rebase los 200 metros cuadrados, la tasa es de entre 300 y 500 pesos a la semana. Si tiene alberca el asunto no es menor a los mil 600 pesos al mes sólo de mano de obra, sin químicos incluidos.

Su compromiso es vigilar el jardín y la alberca si hay, ver que todo esté en orden y regar tres veces por semana el pasto cosa que cambia diametralmente en épocas de lluvia cuando puede darse el caso que en tres meses nunca riegue y sólo corte el césped y de forma al follaje de las plantas.

Cuando inicia la relación laboral entre el propietario del jardín y este 'profesional' de los jardines, Jaime aclara que tendrá por semana tres visitas de entre dos y tres horas cada una de ellas y que podas de árbol corren aparte. Se hacen dos o tres por año pero se cobran aparte.

Jaime tiene entre 12 y 15 jardines a su cuidado y gana entre 22 y 25 mil pesos mensuales más lo que llega a cobrar cuando se requiere que atienda fugas o se suba a la azotea a revisar si los drenajes no están tapados o si se ofrece algo de pintura o cargar bultos pesados. Todo lo anterior lo hace por módicas 'propinas'.

Sus ingresos son libres porque dice que no paga impuestos. Tiene cuenta bancaria y gracias a un ofrecimiento de crédito que le concedió 'su banco' tiene ahora una motonetita y estudia la posibilidad de hacerse de un auto pequeño.

No paga un peso de impuestos y en más de cinco años no ha contado con un solo requerimiento fiscal.

GABRIELA
Gabriela es una maestra de artes derivadas del baile y del acondicionamiento físico. Recién adaptó un espacio como de 100 metros cuadrados como centro de acondicionamiento donde proporciona clases de pilates, de TRX cuyo instructor es su esposo, y de zumba. El local está dentro de un centro deportivo.

Las clases no son baratas. Si desea dos clases de una hora cada una de ellas a la semana tendrá que pagar 400 pesos. Si desea los cinco días a la semana el costo será de 900 pesos. Juega aparte la 'inscripción' que es de 500 pesos. Si usted ingresa a la 'academia' entonces pagará anualmente la inscripción pero si abandona la clase la inscripción no podrá reembolsársele.

Juega la regla marcada por la 'maestra' de que el límite para el pago de las mensualidades es cada día 10 de mes y como en la escuela de la comunidad, si usted no realiza el pago a más tardar el día 10 entonces tendrá que pagar un 'interés' equivalente a 5.0 por ciento de la cuota pagada de manera tardía.

Tanto por su 'inscripción' como por sus 'mensualidades' usted recibe a cambio un papelito de esos cuyos blocks pueden comprarse en cualquier papelería que dice que usted pago la cantidad que pagó cuando la haya pagado. Fiscalmente el papelito sirve para un carajo.

SUSANA
Susana es una maestra de inglés. Bueno, también es madre de familia de unos niños que van a una escuela que tiene, entre otras cosas, un contenido de inglés que es verdaderamente lamentable tomando en cuenta que la dueña de la escuela fue nacida en la Unión Americana.

Pues para 'llenar' ese vacío académico esta madre de familia concede clases particulares por las tardes y se encuentra verdaderamente lleno su horario a tales extremos que para que nuevos 'alumnos' ingresen a su 'academia' tienen que esperar a que otros 'alumnos' se retiren de ella.

Bueno. Los 50 minutos de clase cuestan 150 pesos y se requieren por lo menos de dos clases a la semana si no es que tres o hasta cinco para garantizar que su hija o hijo pueda salir con notas sobresalientes en esta materia. Al igual que Gabriela cobra 'inscripción' y por las mensualidades concede un papel que pudiera no entregar porque fiscalmente no sirve para nada ante Hacienda.

Por supuesto que la escuela sabe que esa maestra concede clases e incluso está al corriente de los planes de estudio para elaborar su tira de 'contenidos académicos' y Gabriela paga la renta al 'deportivo' mensualmente al contado y sin que prive recibo fiscal válido. Ni el deportivo ni la 'maestra' reportan sus ingresos al fisco. La 'maestra' no debe tener ingresos por debajo de 25 mil pesos mensuales que compartirá con su esposo el instructor. Por el tenor debe estar la maestra de inglés y por supuesto Jaime el jardinero.

Y bueno. Si usted se percata la informalidad no sólo es un cáncer que representa 25 por ciento del PIB e involucra a 58 por ciento del empleo en el país. La informalidad incorpora en sus modus operandi elementos de la formalidad e incluso del sistema financiero internacional.

Porque si a usted se le ocurre pagarle a la maestra de inglés o a la acondicionadora física o bien al jardinero con cheque, le van a poner una carota que le remitirá al equivalente a 'ir a fastidiar' a su mismísima progenitora porque eso del cheque involucra el desplazarse un aproximado de 10 kilómetros para el caso, hacer una fila que puede ser corta o no serlo, pero también puede demandar más de media hora en espera para ser atendido y se corre el riesgo de que le digan que el cheque no tiene fondos, que para este caso aplica un cobro por 'la cobranza' necesaria luego del rechazo correspondiente. Como en el banco.

¿Se da cuenta cómo la informalidad va ganándole terreno claramente a la formalidad?

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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