Opinión

Inflación, ¿déjà vu del 2015?

 
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gasolina

En lo que va del año han predominado las sorpresas inflacionarias favorables, es decir, los pronósticos de inflación han venido sobreestimado al fenómeno. Lo anterior ha alimentado las inquietudes entre los participantes en los mercados sobre la posibilidad de que se esté recreando un fenómeno similar al de 2015, cuando la interacción de diversos factores generó una secuencia de sorpresas inflacionarias favorables que terminaron por dar como resultado niveles de inflación históricamente bajos. Aquí citaré tres puntos que apoyan la idea de que 2016 no es un déjà vu de 2015 y uno que sigue jugando a favor de inflaciones bajas.

Primero, la trayectoria de la inflación anual ha sido ascendente en lo que va del año y hasta julio, en contraste con 2015 cuando observó un descenso sostenido. Baste recordar que la inflación anual pasó de 4.1 por ciento al cierre de 2014 a 2.1 por ciento al término de 2015 (2.7 por ciento a julio). En contraste, desde el citado 2.1 por ciento la inflación se ha elevado a 2.7 por ciento a junio de este año.

Segundo, a julio la inflación general de este año acumula una variación de 0.57 por ciento, lo que contrasta con una variación acumulada de 0.06 por ciento al mismo mes del año pasado. En aquel momento, el componente subyacente reportaba variaciones acumuladas de 1.2 por ciento en el total, 1.1 por ciento en alimentos y 1.3 por ciento en mercancías distintas a alimentos. En contraste, los mismos rubros hoy acumulan 1.8, 2.3 y 1.9 por ciento, en el mismo orden.

Así, el comportamiento de la inflación general y de la subyacente acumulada luce más parecido al promedio (últimos cinco años) que al de 2015. Más adelante comentaremos sobre el rubro no subyacente.

Tercero, las fuentes de inflación son distintas, es decir, la combinación de factores que llevaron a inflaciones muy bajas el año pasado no se está replicando este año. En específico, el año pasado los siguientes elementos apoyaron el descenso en inflación: base de comparación anual, bajos precios de materias primas a nivel internacional, precios de los productos pecuarios, tarifas de telecomunicaciones, precios de la gasolina, tarifas eléctricas y debilidad en el consumo.

En contraste, este año solamente los precios de las materias primas a nivel externo y las tarifas de telecomunicaciones apoyan las inflaciones bajas. Por su parte, algunos de los elementos arriba mencionados ahora apoyan el moderado repunte inflacionario que hemos observado: base de comparación anual, precios de productos agropecuarios, precios de la gasolina, tarifas eléctricas, la mayor fortaleza del consumo privado y la depreciación del tipo de cambio.

Quizá es en la inflación no subyacente donde encontramos similitudes con lo ocurrido en 2015. A julio, dicho componente acumulaba una inflación de menos 3.5 por ciento el año pasado, mientras que a julio de este año lo hace en 3.1 por ciento. A su interior, las frutas y verduras acumulaban menos 5.8 por ciento mientras que actualmente lo hacen en menos 4.6 por ciento. Finalmente, los precios y tarifas relacionados con la energía acumulaban a julio del año pasado una variación de menos 7.3 por ciento, la cual se compara de manera muy cercana con el menos 7.9 por ciento acumulado a julio de este año.

Así, la evidencia muestra que la dinámica inflacionaria de este año no ha sido un déjà vu de la del año pasado en más de un sentido. En su lugar, tenemos un año de comportamientos mixtos en las fuentes de presiones inflacionarias que han dado como resultado un incremento gradual en la inflación, el cual creo se prolongará por el resto del año hacia un nivel cercano a 3.2 por ciento.

El autor es subdirector de análisis de mercados financieros locales en la dirección de estudios económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen

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