Opinión

Indicadores para no suicidarse

 
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 [La desnutrición es uno de los problemas más graves que enfrenta la población mundial. / Cuartoscuro] 

No sé si a usted le pase, pero de vez en vez, cuando escuchamos opiniones a nuestro alrededor nos da la impresión de que estamos en un país en el que cada vez están peor las cosas.

Dicen que la pobreza crece; que la inseguridad está peor que nunca; que todos somos corruptos además de ser una bola de improductivos y holgazanes.

Cuando se escuchan estos juicios, de plano dan ganas de suicidarse… o de cambiarse de país a la primera oportunidad.

Por esa razón, se aprecia mucho al Coneval, la institución autónoma que comanda Gonzalo Hernández Licona, el recuento que dio a conocer ayer acerca de la evaluación de carencias en México en los últimos 25 años, sobre la base de los censos o conteos y no de encuestas, lo que le da un alcance y precisión que no tienen otros instrumentos de medición.

El periodo analizado es de 25 años y nos da la perspectiva de lo que ha pasado con un grupo de carencias sociales en un lapso largo, sin ningún sesgo partidista. Van algunos.

1.– El rezago educativo se redujo de 26.6 por ciento de la población en 1990 a 18.6 por ciento en 2015. Se trata de niños y jóvenes que no van a la escuela y de mayores de 16 años que no tiene primaria o secundaria. Esto significa que hay 9.56 millones de personas que salieron de rezago educativo en este lapso.

2.– Se están acabando pisos de tierra. En 1990 había 20.8 por ciento de la población que vivía en hogares con pisos de tierra. La proporción bajó a 3.8 por ciento. La reducción implica que en este lapso 20.3 millones de personas más viven en piso firme.

3.– En 1990 el 28.7 por ciento de la población vivía en hogares en los cuales la población estaba hacinada. En 2015, el porcentaje bajó a 9.7 por ciento. Aquí el cambio implicó a 22.7 millones de personas que salieron del hacinamiento.

4.– Prácticamente uno de cada cinco hogares carecía de agua entubada en 1990. Tras 25 años, ese porcentaje bajó a 5.4 por ciento. La inclusión correspondió al 18.8 por ciento de la población, o 22.4 millones.

5.– Los mexicanos que no tenían drenaje en su casa representaban el impresionante porcentaje de 40.3 por ciento en 1990. La cifra bajó a 7.9 por ciento en 2015. Se beneficiaron 38.7 millones con un servicio que para la mayoría es algo sin lo cual no se puede vivir.

6.– En el caso de la disponibilidad de electricidad, el porcentaje bajó de 13.1 a 0.9 por ciento, lo que significa la introducción de este servicio esencial para 14.5 millones de personas.

Los anteriores son los datos del Coneval.

Le agrego un par más.

Con todo y nuestro bajo crecimiento, el PIB per cápita creció en México 30.5 por ciento en ese lapso. Insuficiente, sin duda, pero innegable también.

El otro dato es el salario promedio de cotización al IMSS. Las series alcanzan hasta el año 2000. El crecimiento real en 15 años es de 17.3 por ciento.

El indicador que sí sigue siendo de vergüenza es el salario mínimo. En el lapso de 25 años que estamos considerando cayó 14.1 por ciento en términos reales.

Con esa excepción, que requiere modificación inmediata, los indicadores de bienestar en México son positivos. Insuficientes, pero pintan un país que mejora en el largo plazo y que no es el desastre que a veces imaginamos.

Twitter: @E_Q_

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