Opinión

Incertidumbre por el aumento en las tasas
de interés

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Los mercados globales han tenido una fuerte volatilidad en los pasados meses, resultante del esperado incremento en las tasas de interés en Estados Unidos cuyo impacto se resentirá en los demás países. Basta que se den a conocer datos o comentarios de las autoridades que den indicios de que la economía norteamericana está creciendo en exceso, o de que la inflación o el desempleo se están complicando, para que los mercados financieros reaccionen en diferentes direcciones.

En la actualidad el Banco Central de Estados Unidos (la Fed) paga por su deuda de corto plazo una tasa anual entre 0.0 y 0.25 por ciento, el cual es uno de los porcentajes más bajos en el siglo y no alcanza a compensar la inflación que tienen que cubrir los consumidores. Esto crea un desincentivo para el ahorro, pero se sostiene con el objetivo de incrementar el consumo y la inversión, para así mantener el crecimiento económico.

Sin embargo, cada vez es mayor el consenso de que esta situación de tasas de interés reales negativas (esto es, que no pagan la inflación) no es sostenible por los daños que produce en la economía en el mediano plazo, por lo que es inevitable que empezarán a elevarse, pero no es claro ni cuándo ni cuánto. Una vez que Estados Unidos comience a subir sus tasas de interés se tendrán cambios en los flujos de capitales y en los tipos de cambio, que obligarán a los demás países a realizar los ajustes correspondientes, mismos que ya empezamos a sentir en nuestro país, como lo confirma el actual tipo de cambio y el precio del petróleo.

Entre los aspectos positivos de mayores tasas de interés se encuentran el fomento al ahorro y premiar a los ahorradores. Asimismo se mejora la asignación de recursos entre los distintos proyectos de los inversionistas, lo que eleva la productividad de las distintas economías.
Sin embargo, hay diversos aspectos negativos, como son la reducción en la actividad económica global en el corto plazo, que reduce la creación de empleos y los precios de las distintas materias primas.

Además, mayores tasas de interés bajan el valor de los activos financieros, lo que perjudica de manera directa a los bancos y a las instituciones financieras, como son los fondos de ahorro, las Afore y las aseguradoras.

Otro aspecto negativo de las mayores tasas globales de interés es el incremento en el servicio de la deuda, lo que perjudicará a los gobiernos muy endeudados. En la medida en que suban las tasas de interés se elevará el gasto público y, consecuentemente, el déficit fiscal. En este caso destacan Grecia y Portugal, España e Italia y en menor medida Gran Bretaña y los mismos Estados Unidos. Lo anterior volvería a provocar un nuevo ciclo de crisis de pagos de la deuda soberana. Es de resaltar que este fenómeno se repetirá en la mayoría de las empresas privadas que estén muy endeudadas.

Lo anterior es una de las razones por las que distintas autoridades monetarias han pospuesto elevar sus tasas de interés e incluso el Banco Central Europeo está iniciando una política monetaria expansiva para provocar un aumento en el crecimiento económico de aquella zona del mundo.

Un aspecto positivo que ayuda a posponer el aumento en las tasas de interés es la fuerte reducción en el precio de petróleo, que tiene un efecto positivo en la inflación, el cual era un riesgo que se quería contener con la política monetaria contraccionista.

Los vientos soplan en ambas direcciones con respecto al inevitable aumento en las tasas de interés, por lo que no es claro cuándo y cuánto subirán las mismas. Sin embargo, es recomendable que los distintos gobiernos y empresas empiecen a prepararse para enfrentar este ajuste en la política monetaria, con lo cual tendrían menores costos en su situación financiera y en el aspecto social.

* El autor es economista.

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