Opinión

Incapacidad para cambiar la percepción

 
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Manufactura. (Bloomberg)

Llegamos al último mes del año con el mismo síndrome con el que lo iniciamos: decimos que las cosas andan muy mal pero a nosotros no nos va así.

El Inegi publicó ayer los indicadores de opinión empresarial que construye aplicando cuestionarios a dos mil 69 empresas de las manufacturas, la construcción y el comercio. Es decir, le toma el pulso a lo que realmente piensa la comunidad empresarial mexicana.

La medición refleja optimismo cuando el índice se ubica por arriba de los 50 puntos y pesimismo cuando está debajo de esa cifra.

En los datos difundidos ayer para el sector manufacturero, cuando se pregunta por la situación económica actual del país prevalece la opinión negativa, con un nivel de 46.8 puntos. Esta percepción se ha mantenido en el terreno negativo desde octubre de 2014.

Y cuando se pregunta por la situación actual de la empresa, la nota es de 54, es decir, está en el terreno del optimismo.

Las perspectivas de los empresarios respecto al futuro, sin embargo, han dado un giro. Desde octubre empieza a percibirse optimismo respecto a la situación futura del país, con un nivel de 52.1 y mucho más cuando se habla de la perspectiva de la empresa, con un nivel de 59.3 puntos.

Pasa lo mismo con la inversión. Hay pesimismo cuando se pregunta si hoy es un buen momento para invertir, pues el índice se colocó en 38.9 puntos. Pero resulta que las cifras de inversión fija bruta en los primeros nueve meses del año reflejan un alza de 5.0 por ciento, de lejos el mejor dato del sexenio para un periodo semejante. En 2014 el crecimiento era de apenas 1.9 por ciento y en 2013 hubo una caída de 1.1 por ciento para el mismo periodo.

Los datos anteriores muestran dos cosas: la primera es que entre la comunidad empresarial una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace.

La inversión viene repuntando pero se sigue diciendo que es mal momento para invertir.

Además, resulta muy claro que los hechos del último trimestre del año pasado, notoriamente Ayotzinapa y el tema 'casa blanca', pegaron en la percepción empresarial respecto a cómo estaban las cosas en la economía, y el gobierno no ha sido capaz de cambiar la perspectiva.

Pero al mismo tiempo, en octubre de este año empezó a despuntar un leve optimismo respecto al futuro, mismo que concuerda con una ligera alza en la calificación con la que se valora al presidente en las encuestas publicadas recientemente. Una manera de interpretar esos datos sería decir: estamos haciendo las cosas bien, y basta con seguir haciendo lo mismo para que siga recuperándose tanto la inversión como el optimismo y la calificación que se pone a la gestión del presidente Peña.

La otra implica recordar que una golondrina no hace verano y que si se quieren resultados diferentes en la percepción de los empresarios y del público en general, se requiere hacer cosas diferentes.

¿Habrá en el gobierno la humildad necesaria para reconocer lo que se ha hecho mal y la creatividad requerida para hacer las cosas diferentes?

La oportunidad de los recientes cambios de percepción está allí. De la determinación que exista dependerá que sean un hecho aislado o un cambio de tendencia.

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