Opinión

Impuestos… ¿a los robots?

 
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Impuestos… ¿a los robots?

Antes de que entrara en vigor el TLCAN, el empleo manufacturero en Estados Unidos ascendía a 16.8 millones de personas. En noviembre de este año, la cifra había bajado a 12.3 millones.

Es decir, se perdieron 4.5 millones de puestos de trabajo en este sector en 23 años.

En la manufactura mexicana, señalan los datos disponibles para el empleo formal, se pasó de 3.5 millones de empleos en 1997 a 5.0 millones en este año.

Es decir, se crearon 1.5 millones de empleos.

De acuerdo con análisis más detallados, en el mejor de los casos sólo una tercera parte, algo así como 500 mil empleos de éstos pueden ser asociados a las inversiones realizadas por empresas extranjeras.

Es decir, en el extremo, apenas uno de cada nueve empleos perdidos en la industria en Estados Unidos podría asociarse a las inversiones realizadas en México.

Y eso sin tomar en cuenta los muchos que se han creado en otros sectores.

Así que el discurso de Donald Trump a propósito de que frenando las inversiones en México recuperará los empleos perdidos en Estados Unidos, no resiste el menor análisis.

¿No será que más bien ha aumentado fuertemente la productividad en la manufactura?

Los datos del Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos indican que entre finales de 1993 y el tercer trimestre de 2016, la productividad por trabajador ocupado en la manufactura norteamericana creció en alrededor de 106 por ciento.

Este incremento es producto de los cambios tecnológicos que han permitido que cada trabajador empleado genere más del doble del valor del que se generaba hace 23 años.

Si Trump en verdad quisiera que se recuperaran los puestos de trabajo perdidos en las manufacturas, más que poner impuestos a las exportaciones mexicanas o de otros países, tendría que impedir que los robots siguieran sustituyendo al trabajo humano o de plano… ¡ponerles impuestos!

La automatización de procesos es la principal razón por la que la productividad de cada trabajador de la manufactura ha aumentado. Y el proceso no se ha detenido. Habrá de seguir y seguramente la tendencia del empleo en este sector va a continuar a la baja.

Sin embargo, pareciera que lo que esencialmente quiere Trump es ‘colgarse las medallas’. Es decir, demostrar que está cumpliendo sus promesas.

Si eso fuera el caso, van a cambiar menos cosas de las que ahora tememos, por lo menos en lo que se refiere a la relación económica y comercial entre nuestros países.

Sin embargo, se requiere que esta visión vaya mucho más allá de una impresión y pueda ser corroborada profesionalmente por quienes conocen y siguen de manera cercana a Trump.

Por lo pronto, la decisión de que empresas norteamericanas con fuerte presencia en México reiteren públicamente sus compromisos de inversión para los próximos años, es una buena estrategia que empiezan a usar el gobierno mexicano y grupos empresariales.

Los indicadores de expectativas, como los índices de confianza del consumidor o del empresario, que registraron una fuerte caída en noviembre, muestran la sensación de incertidumbre y temor.

Lograr que este sentimiento se pondere al conocer los proyectos y decisiones de empresas que están viendo a mediano y el largo plazos, puede contribuir a que veamos con más serenidad la perspectiva y a que no permita tomar decisiones más inteligentes.

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