Opinión

Importante fortalecer la relación de México con la India

 
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Octavio Paz vivió 6 años en París, de 1945 a 1951. (Archivo)

El sábado pasado el influyente diario Indian Express de Nueva Delhi, publicó la noticia de que es probable que el Primer Ministro Narendra Modi haga una visita rápida a México para entrevistarse con el Presidente Peña Nieto después de la visita oficial que hará a los EUA el 7 y 8 de junio para reunirse con el presidente Obama y dirigirse al Congreso de nuestro vecino del norte. De ocurrir así, sería una visita que habría que aprovechar, por breve que fuera, para comenzar a explorar una relación integral que hace mucho tiempo debimos de haber establecido con ese gran país pero que hemos descuidado desde los noventas en nuestra política exterior.

Hace 10 días en el Centro Tepoztlán Víctor Urquidi AC, tuvimos una excelente reunión de reflexión y diálogo sobre la importancia creciente de la India para el mundo y sobre los desafíos y oportunidades de establecer una relación amplia, en materia política, económica, social y cultural con visión de largo plazo y medidas concretas orientadas a la cooperación y a los negocios

Los expositores fueron los ex-embajadores de México en ese país, Julio Faesler y Graciela de la Lama y la Dra. Laura Carballido, de la UAM Cuajimalpa, graduada del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México y conocedora de la historia, y la problemática actual de la India. ¿Por qué una reunión sobre ese país?

India tiene una población de 1,295 millones, que en siete años podría rebasar la de China de 1,380. Es la duodécima economía mundial, con un PNB en 2015 de 2,308,000 millones de dólares y un per cápita de apenas $1,581 dólares. El crecimiento del PNB en 2015 fue del 7.7%, no obstante la crisis mundial y apunta a continuar gracias a su poderosa agricultura, su industria y un sector servicios innovador de alto valor agregado.

La India, con un promedio de alfabetización de 72%, un sistema prevaleciente de castas y diversidad de culturas y etnias tiene grandes retos de pobreza , distribución de la riqueza y el ingreso y equidad de género; pero posee grandes activos y oportunidades de desarrollo derivados de una cultura milenaria que permite una razonable tolerancia dentro de su gran diversidad y de una población en la que más del 50% no tiene aun 25 años de edad y cada año 12 millones de jóvenes entran a la fuerza de trabajo. Aunque mayoritariamente pobre como país, su clase media podría sumar hoy 300 a 350 millones de individuos, tras varias décadas de rápido crecimiento y énfasis en la educación, la innovación y la internacionalización. Todos los países buscan hoy fortalecer su relación con ese mercado potencial y fuente creciente de inversiones y tecnología, que ha crecido en importancia en Asia, pero también en África y algunos países de América Latina-notablemente Brasil- y el Caribe donde existe- al igual que en África- una diáspora india educada y muy activa en la política y los negocios locales.

Lamentablemente México, a pesar de tener muchos elementos en común, no le ha dado la importancia que merece en nuestras relaciones exteriores. La excepción ocurrió durante los periodos de descolonización mundial con .López Mateos y Nehru, y de desarrollo de las relaciones Sur-Sur con Luis Echeverría e Indira Ghandi -que se extendió todavía modestamente a los periodos de López Portillo y De la Madrid (me tocó acudir durante las maravillosas visitas a Delhi de ambos presidentes).

Hubo también presencias memorables en materia cultural como la de Octavio Paz, concluida durante la crisis de Tlatelolco. Pero nuestra relación se limitó en buena medida al área político-cultural. hasta hace una década.

Nuestro comercio con India hoy, deficitario; alcanzó 6,395 mdd en 2014. El 15% de nuestras ventas son manufacturas, mientras que éstas forman el 92% de nuestras compras.

Empresas indias operan en México en tecnología informática, farmacéuticos, acero, productos agrícolas y comercio. Entre las mexicanas que se han establecido en la India están las de exhibición de cine, tecnologías siderúrgicas, partes automotrices y productos químicos. Podrían impulsarse considerablemente si en ambos lados hubiese la estrategia, la decisión política y la promoción de proyectos conjuntos bilaterales y multilaterales; públicos y privados; académicos y tecnológicos.

El Primer Ministro Narendra Modi, convencido hinduista y exitoso gobernador de Gujarat, fue apoyado por la clase empresarial para derrotar en 2014 al Partido del Congreso dirigido por Sonia Gandhi.

Modi se comprometió a combatir corrupción, acelerar el desarrollo, emprender proyectos de infraestructura y elevar el crecimiento de la economía a 10% anual; pero es un líder controvertido, excesivamente hinduista y a veces criticado por autoritario e intolerante en la mayor democracia mundial.

Desde su elección ha otorgado gran importancia a su política exterior. En 2015 visitó 26 países, desde las Islas del Índico, su zona natural de influencia, hasta Canadá, Alemania, Francia, Corea del Sur, China, Bangladesh, Rusia y los EUA. Turquía, Gran Bretaña, Malasia, Afganistán y Paquistán. En 2016 visitó Bélgica (UE) y Arabia Saudita y ahora inició su nuevo viaje a los EUA, pasando primero 2 días en Irán y luego dos más en Qatar.

Para George Yeo, ex-canciller de Singapur, que escribió el prólogo de un libro de reciente aparición del reputado periodista Ravi Velloor, India Rising; Fresh Hopes, New Fears, su política exterior es brillante, buscando mantener a todas las fuerzas externas en un equilibrio dinámico. “India es demasiado grande para ser ignorado; pero no tan poderosos para ser considerado una amenaza por las grandes potencias” comenta Yeo.

India es factor de equilibrio político y económico en una compleja región donde convergen los intereses de China, Rusia y Estados Unidos. Al mismo tiempo juega un papel clave en los organismos mundiales multilaterales desde el FMI, el BM y la OMC, y por supuesto la ONU, el Grupo de los 20 y el nuevo Banco de Infraestructura Asiática, impulsado por China. Ahora busca estar más cerca de los EUA para balancear su competencia con China y Pakistán y al mismo tiempo promover comercio, inversiones y proyectos tecnológicos. Modi ha querido venir a México desde el año pasado, como primer paso en América Latina.

Todo ello exige una relación política, económica y cultural explicita mucho más intensa y con visión de largo plazo de México hacia la India.

¿Por dónde avanzar? Esperemos que pronto el Gobierno mexicano diseñe e implemente por primera vez una estrategia integral y se decida a darle a la India, la Embajada mexicana allá y a los mecanismos institucionales la atención y los recursos que merecen.

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