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Patricia Mercado, nueva secretaria de Gobierno. (Cuartoscuro)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil aún no se reponía de la impresión. En el Auditorio Nacional, el Divo de Juárez dio un concierto en los días de la patria independiente. En un momento culminante y llevado por la emoción, Juan Gabriel arrojó su chaleco al público, luego quiso hacer lo mismo con su camisa, pero no podía desabrochar los botones. Le pidió ayuda a una mujer que lo desabotonó. Juan Gabriel dijo: “Qué atrevida, lo que me hacen hacer nada más para llevarme los sagrados alimentos a mis labios”. Acto seguido abrió la camisa de seda y mostró los pechos al público. ¡Santa Cachucha! Gamés sintió que algo se colapsaba dentro de él, un derrumbe epistemológico, un cataclismo de la gnoseología. Los pechos al aire de Juanga cimbraron el alma de Gil mientras se escuchaba un lamento en el amplísimo estudio: ay mis hijoos sin vergüenza-a (así con doble a).

Elenita
En otro desorden de cosas, o como se diga. Elenita Poniatowska (así le dicen sus seguidores, y aunque Gilga no se cuenta ni encuentra entre ellos, el diminutivo le gusta) está muy activa, casi ha logrado el don de la ubicuidad. Elenita aparece aquí y allá; con Plácido Domingo, recordando a las víctimas del terremoto; en los pasillos del Centro Cultural Tlatelolco, en el encuentro internacional de periodismo; en fotografías con Juan Ramón de la Fuente después de perorar sobre la prensa combativa, la que ella ejerce.

Por cierto, ese encuentro lo organizó El Universal. Dicen que Carmen está que trina: su colaboradora estrella brilla en otra casa editorial. Oh, no. Comuníqueme con Luis Hernández a la brevedad. Mentira, Gil nomás está intrigando y poniendo a hervir la mala leche. Por lo demás, a Elenita nada más le faltó estar presente en el juego de los Pumas contra el Cruz Azul y poner la alineación de los universitarios. A Elenita no le gustan los equipos defensivos, su vocación es el ataque. Serio, Gamés no sabe mentir.

Ocho tráileres
Al filo del mediodía y bajo un sol que rajaba piedras guerrerenses ocho tráileres secuestrados por activistas (así se les dice ahora a los asaltantes), como esos que se robaron los muchachos la noche infausta, pero mucho más grandes, bloquearon por completo la Autopista del Sol a la altura de el Parador Marqués, en el kilómetro 272. La Policía Federal les había impedido tomar la caseta de Palo Alto, lugar en el cual los activistas pretendían botear y obtener recursos para trasladarse a la ciudad de México, la misma intención que tuvieron los jóvenes normalistas hace un año durante la noche de Iguala.

Ocho tráileres atravesados. Aquí no pasa nadie. Quienes transitaban la carretera a esa hora quedaron atrapados, jalándose los pelos. La misma historia de siempre, unos cuantos fastidian a miles y miles. ¿Cómo era eso de la democracia? Gil lo ha olvidado. ¿Algo de las mayorías? Recuérdenle a Gilga, por piedad.

Market regala el Zócalo
Patricia Mercado, secretaria de Gobierno del DF, ha cometido un error, el primero en su nuevo cargo. La marcha conmemorativa por los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa ingresará al Zócalo. “Estamos platicando con las organizaciones civiles que apoyan a los familiares en esta decisión de estar 43 días en huelga de hambre, por lo que nosotros, por supuesto, vamos a garantizar el derecho a la protesta, el derecho a la marcha”.

La secretaria Mercado va a platicar largo, muy largo con las organizaciones civiles. Ella los conoce bien y conoce sus chantajes, sus mentiras, sus intereses. Mercado les va a poner una carpa en el Zócalo, cómo lo oyen ustedes, el gobierno les paga la carpa y les regala el Zócalo para la huelga de hambre. Entrados en gastos, ¿por qué no les da un aparato de comunicación social y, de paso, sus oficinas para que despachen en ellas?

Gil opina esto: las organizaciones sociales que apoyan y marchan y piden que les devuelvan con vida a los jóvenes que fueron sacrificados por el crimen organizado en un estado gobernado por la izquierda se han subido al carrusel de la tragedia. Se llama oportunismo y, Gil reitera, sus convicciones están muy cerca de sus intereses. Dinerito aquí, dinerito allá. A ver quien los saca del Zócalo.

Gamés pondera y repondera la trayectoria de Patricia Mercado, pero el alma se le va a los pies. Nunca tendremos políticos y funcionarios que atiendan a la mayoría, sólo gobiernos que consienten a minorías. Nadie, empezando por Mercado, piensa en los cientos de miles de personas que pasan por el Zócalo, entran y salen del Metro; esos no hacen política, no tienen tiempo, la jornada de trabajo no espera. Mecachis: qué mala noticia.

La máxima de Marguerite Yourcenar espetó dentro del ático de las frases célebres: “Se exagera la hipocresía del ser humano. La mayoría piensa demasiado poco como para permitirse el lujo de pensar doble”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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